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Santuario

Plip, plop

Pasó la Procesión del Santo Entierro y el cielo parecía romperse. El ciclo se repite y los ritmos rituales saludan a la Primavera y acompañan al misterio en su símbolo de muerte y resurrección. La semana que viene, otros ritmos (más saturnales que cristianos) se sumarán inconscientemente al rito. Al final, el hombre siempre manifiesta de formas nuevas su necesidad de participar de la Naturaleza.

La lluvia repiquetea contra mi ventana. Algo querrá decirme.

Vía Spaceman he dado con una interesante explicación audiovisual de 2001, la obra maestra de Kubrick. Otro símbolo de la muerte y la resurrección. Del hombre viejo al hombre nuevo, del hombre racional al niño de las estrellas.

Sigues ahí, gota y gota y gota. Pequeñas estrellas listas para explotar como palomitas de maíz. ¿Supernovas de consumo rápido? O rocío sobre vidas enjoyadas de belleza. Poesía, dame un beso. Baila conmigo, lluvia.

1 comentario

Hiperión -

¿No te das cuenta de que, sin darte cuenta, estás participando de ese proceso rítmico del saludo a la Primavera? Fíjate en el título del post. Plip, plop. La lluvia repiquetea contra tu ventana y te parece particularmente hermoso.

Como sabrás, la intensidad de la vivencia de un momento-acción-proceso depende de la atención del observador, de la nitidez de su mirada en ese instante. En realidad, todos los momentos de la vida son hermosos, aunque algunos brillan con más fuerza.

Sin percatarte, el percusivo repiqueteo del plip plop despierta tu atención y te sugiere poesía -te enamora y quieres bailar con la lluvia- porque algo en tu interior, como en el mundo en general, participa de la Naturaleza. Y ahora, lo que hay es eso: muerte y resurrección. De alguna manera, es un proceso que está relacionado con el ritmo. Interesante, ¿no?