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Jazz

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Hoy ha sido un día primaveral en todos los sentidos. Las hormonas aumentando revoluciones, el sol caldeando el espíritu, la ciudad despertando poco a poco al fin de semana. Inesperadamente, he acabado la noche en un local de jazz que no conocía. A decir verdad, era la primera vez que entraba en uno. Una gran sala repleta de mesas, un escenario con cuatro músicos con cara de felicidad absoluta, público concentrado, con el gozo llameando en la mirada. Imagino la proverbial nube de humo que acompañaría a la música si hubiera más gente. Aplausos, alguna ocasional voz clamando "de puta madre" sin desentonar del todo con los sentidos "yeah" de una mujer, los músicos invitan al escenario al "maestro" (un hombre mayor, con un aire extraño que me recuerda a las películas de David Lynch). El Maestro se hace de rogar un poco pero sube directo al escenario y resulta ser un teclista genial. De nuevo, orgía de sonido en la que cada instante es un regalo para el alma, los sentidos suspendidos en el baile de la música improvisada.

Y el mejor, el trompetista. Era él quien se llevaba los aplausos y alabanzas del público y de sus compañeros. Veinticuatro años. Increíble cómo toca el tío. Amigo mío desde la infancia y me lo encuentro de casualidad, después de algunos años sin mucha relación, en una noche casi primaveral a finales del invierno, arrancando frases apasionadas a la trompeta como un auténtico virtuoso en un local de jazz rendido a su arte.

Deliciosa experiencia. Había oído algo de jazz en discos, pero no tiene absolutamente nada que ver con el directo. Se crea una atmósfera, un mundo aparte cuyo centro es el laboratorio musical del escenario. Como me ha dicho mi amigo el trompetista, "en la improvisación se trata de que, una vez controlas la técnica, eres capaz de responder con naturalidad de la mejor forma posible a lo que la música pide de ti en ese momento". Como en todo, la técnica es como el canal para que el agua del Espíritu (o de las Musas, que en el fondo es lo mismo) circule con fluidez. También me ha dicho: "Si escuchas a los grandes, terminas tocando como los grandes". Es decir, la vibración o resonancia entre los seres humanos, que actúa en todo arte y disciplina. El Misterio se manifiesta sabiamente a través de múltiples, indefinidos medios. "Hasta el canto y el baile son la voz del dharma", dijo Hakuin.

Primaveral.

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