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Martes saboreado

Martes saboreado

Martes soleado. Saboreo y luego reflexiono. En dos partes.

[I]
La mañana es fría, pero en unas horas el sol luce como hacía muchos días que no lucía. La calle se caldea y Primavera asoma la cabeza. Poco falta para su llegada triunfal. Nosotros, mortales, despertamos un poco más en cada fugaz aparición esplendorosa del sol a medida que el invierno se retira. El eterno retorno de la Naturaleza nos inflama el corazón y alegra nuestro ánimo como el calor derrite el hielo. Y, sin embargo, el hielo también es agua, y siempre brilla el sol aunque el día sea gris y ominoso.

Del Zazen Wasan (Canto en alabanza del Zazen), compuesto por el maestro zen Hakuin Zenji (1686-1769):

Todo cuanto existe es por naturaleza vida del ser superior,
del mismo modo que hielo por naturaleza es agua.
Separado del agua no hay hielo,
separado de lo que existe no hay vida del ser superior.


[II]
Los seres humanos conocemos mediante el discernimiento. Eso lleva a distinguir entre lo que nos gusta y lo que no nos gusta, lo bueno y lo malo. Es una herramienta necesaria que sin embargo nos limita a una vida siempre vista a través de un velo. ¿Por qué ponemos tanta energía en separar, seleccionar, diferenciar, diseccionar la realidad una en lugar de saborearla en su esencia de cada lugar y cada instante presente?

Y, sin embargo, el sol brilla alto y el corazón late con más fuerza. Sed de vida. Carpe diem. Saludamos a la Primavera y aclamamos al Sol Hiperión.

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