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Santuario

De paseo

De paseo

Josephine Wall, The Forest Fairy

Últimamente ha habido algunos cambios en mi vida. La metamorfosis siempre duele, pero a la postre el cambio es a mejor. Resulta que, a raíz de ciertas experiencias, se me han caído pieles viejas, como a las serpientes. (A todo esto: creo que me están saliendo alas; ¿seré un dragón?) A día de hoy, ya no estoy del todo de acuerdo con algunos "pensamientos" de los que he venido escribiendo en este blog desde que la nave inició su singladura. Es lo que pasa cuando te haces un poquitín más libre de espíritu; que miras hacia atrás y reparas en las jaulas (ideología disfrazada de otras cosas, prejuicios inconscientes...) que arrastrabas sin darte cuenta. Me había planteado dejar de escribir aquí y, quizá, comenzar una nueva bitácora. Pero por ahora creo que no hay razón para dejar Santuario. Somos lo que somos no sólo por lo que somos, sino también por el camino que hemos dejado atrás, con sus tramos buenos y sus tramos malos. Y con sus caídas. Todo dragón ha de caer unas cuantas veces para aprender a volar en libertad, ¿no es cierto?

Después de bastante tiempo sin escribir nada, hoy me siento con energía para volver. Y lo hago con un rayito de luz que esta mañana me ha iluminado leyendo la Diana de Jorge de Montemayor. ¡Poesía!

No es cosa amor que aquel que no lo tiene
hallará feria a do pueda comprallo,
ni cosa que en llamándola se viene,
ni que le hallaréis yendo a buscallo;
que si de vos no nace, no conviene
pensar que ha de nacer de procurallo;
y pues que jamás puede amor forzarse
no tiene el desamado que quejarse.

Cambiando de tema. Últimamente he escuchado mucha nueva música y he leído muy pocos nuevos libros. Lo cual no está mal para variar un poco. (Es bueno desarrollar todos los sentidos, como cuando vas al gimnasio y te hacen una tabla de ejercicios variada y completita...) Ante todo he explorado los territorios del buen metal y del buen rock progresivo. Pero hoy me he reconciliado con el pop. Y ha sido a lo grande, como pegarse una ducha bajo una cascada de estrellas: Mercury Rev - The Secret Migration. Una auténtica maravilla.

Editando: Oh, sí, Mercury Rev está genial. Pero, para mi gusto, mejores que The Secret Migration son: Deserter’s Songs [1998] (ay, ¿cómo me lo pude perder en esa época tan apropiada?), una preciosidad de disco de pop psicodélico, de esos irrepetibles, redondos, absolutamente deliciosos; y See You On The Other Side [1995], éste mucho menos pop y más experimental y psicodélico, pero con esa misma magia sonora.

2 comentarios

Daniel G. -

Gracias, Toni, como siempre, por estar ahí.

Por aquí seguiremos, escribiendo lo que libremente queramos y lo que humildemente podamos, procurando huir de interiores ciudades de cúpulas opresivas en pos de la libertad de ese sueño llamado Santuario, ahí fuera, en la vida real, sobre la tierra y bajo el cielo. :-)

Un abrazo.

Toni Martínez Jover -

Bienvenida sea para ti toda posible ruptura con cualquier tipo de esquema preconcebido o prejuicio: la libertad de pensamiento se conquista poco a poco en un proceso que para mí que va a durar toda la vida... ;-)

Te apoyo en cuanto a no abandonar Santuario: no hay que renunciar nunca al pasado, pues él nos trajo hasta el presente. Que evolucione, igual que tú.

O llévatelo a otro sitio. Yo lo hice. Cualquier símbolo es válido: el viaje también.

Un abrazo.