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Hojear

Echaba de menos la sensación de ir a la librería a pasar un rato hojeando páginas de sueños y fantasías. A veces voy con la intención de comprar un libro en concreto, o simplemente voy a mirar, curiosear, disfrutar. Hay ocasiones entonces en que el presente desbarata mis proyectos o mis reparos y doy con un libro que mágicamente capta mi atención, o con otro del que había oído hablar pero nunca me decidí a comprar; esas historias en papel brillan con una luz misteriosa y atraen como estrellas al deseo de explorar, contemplar, adentrarse en una tierra o un espacio tiempo ignotos.

Adoro esos momentos, los primeros pasos en una aventura leída en el corazón, la incertidumbre, la magia, el misterio de lo inexplorado. Contienen la esencia de uno de los pequeños y deliciosos placeres de la vida. Al menos para mí.

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