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Poesía salvadora

Esta mañana, de camino a la Universidad en autobús, la vida era de tonos grises, como el día otoñal en la ciudad. Una vez más me había levantado con el pie izquierdo, pensaba. ¿Por qué me faltaba esa fuerza interior que otras veces, al igual que la luz enfocada hacia un objeto, revelaba belleza en la forma y el color? Sabía la respuesta: por mi propia obcecación; esa desidia que nos hace tan difícil levantarnos tras caer. Nos decimos que la oscuridad es agradable, que el esfuerzo por salir es superior a nosotros; incluso, si dejamos correr el tiempo en este estado, casi nos convencemos de que no hay luz.

Pero hay. Y no viene de fuera sino de dentro, de lo profundo. Cuando quedaban un par de minutos para bajar del autobús, llevado por un impulso, he abierto el libro de poemas que hasta entonces dormía abandonado entre las sombras de mi cartera. Y he leído, justamente, el soneto que tocaba, esperando a mis ojos desde la última vez que cerrara el volumen. Éste era, de la pluma de Herrera:

Cual oro era el cabello ensortijado
y en mil varas lazadas dividido;
y cuanto en más figuras esparcido,
tanto de más centellas ilustrado;

tal, de lucientes hebras coronado,
Febo aparece en llamas encendido;
tal discurre en el cielo esclarecido
un ardiente cometa arrebatado.

Debajo el puro, proprio y sutil velo
amor, gracia y valor, y la belleza
templada en nieve y púrpura se vía.

Pensara que se abrió esta vez el cielo,
y mostró su poder y su riqueza,
si no fuera la Luz de la alma mía.


Y he aquí que he descubierto de nuevo que la Luz, que nunca falta en el alma, nos socorre sin dilación cuando aceptamos su dulce consuelo. Atrapado por la belleza del poema, lo he releído saboreando cada palabra. Con el tiempo justo para bajar del autobús, el libro ha vuelto a las sombras de mi cartera. Pero la mañana, aunque gris otoñal, brillaba ahora con nuevos colores.

7 comentarios

Toni Martínez Jover -

Había un concepto de la Poesía como arte, y de la importancia de la técnica para el artista, que se ha perdido casi por completo. Hoy llamamos Poesía a cualquier prosa de lenguaje "poético" que se escriba en renglones -y quiero decirlo son desmerecer, pues puede ser bellísima-. Hemos confundido la poesía con la Poesía, o nos hemos conformado con ella.

Fray Luis va mucho más allá de lo católico y de lo no-católico, incluso de lo cristiano: su lenguaje es universal. Por supuesto. Mi referencia al catolicismo era un chiste malo ;-)

La mística de Fray Luis y su relación con Dios es diferente de la de un bardo celta y su relación con las diferentes manifestaciones de la Diosa sólo culturalmente, en la parte que le toca a su contexto de tiempo y espacio.

Como tú dices, puede llegar a cualquiera, y eso es lo que le hace un Poeta con mayúsculas, un genio de la Poesía.

¿No llegaste al Barroco? ¡Pues vas a disfrutar! ;-)

Saludos, Logan

Logan -

A mí San Juan de la Cruz me da la impresión de ser ante todo un Poeta con mayúsculas, uno de los más grandes, porque es capaz de hacer intuir a cualquiera -sin necesidad de ser un intelectual- ese proceso de apertura al Espíritu, o como se lo quiera llamar. La mística, que no es en sí católica en exclusividad, ni mucho menos. Y sin una apariencia religiosa católica, en mi opinión y comparándolo con otros menos místicos y más eclesiásticos. Con un lenguaje ante todo humano. La Esposa y el Amado. Es un lenguaje universal; también aparece en el Sufismo, y en el Cantar de los Cantares, etc. Yo creo que la poesía de San Juan le puede decir mucho a cualquiera aunque no sea católico; basta con ser humano. Por eso me parece tan bueno.

Al Barroco todavía no he llegado, de momento estoy con los del Renacimiento. Así que de Quevedo y de Lope de momento conozco poco, pero también les tengo ganas. :)

Lo de pensar y sentir en verso, lo de aquellos poetas, es una maravilla, ¿verdad? Se conecta con la belleza, se da belleza al mundo. Es muy apropiado eso en relación con el nombre que se dio a su época... Siglos de Oro.

Toni Martínez Jover -

Pues me alegro pero que mucho... Yo personalmente, y pese a que no soy muy católico como ya sabes ;-), de los que mencionas me quedo con San Juan y Fray Luis, y sobre todo Fray Luis. Aunque mis poetas favoritos del Siglo de Oro -no soy muy original, que se diga ;-)- son Quevedo y Lope...

Pensaban y sentían en verso en aquella época...

Logan -

Sí que lo es, sí. Estoy descubriendo verdaderas joyas en la poesía de los Siglos de Oro, gracias a la asignatura de Literatura de este curso. :) Seguramente se nota por mis últimos posts. Herrera es de los que más me están gustando, junto con San Juan de la Cruz, Garcilaso, Fray Luis de León y algunos otros.

Saludos, y siempre bienvenido.

Toni Martínez Jover -

Muy hermoso soneto éste de Herrera, Dani... ¡Saludos desde Mítica!

Logan -

Gracias por la visita, Juan. Bienvenido.

Tus palabras me parecen muy certeras, apuntan a esa realidad que percibimos todos en mayor o menor medida: hay una luz que nos está llamando constantemente tras los velos de tinieblas que nosotros mismos, consciente o inconscientemente, ponemos por delante. Si nos fiamos de la vida y nos dejamos hacer, todo sale mejor y la luz nos surge con naturalidad, sin impedimentos.

Un saludo.

Juan -

Llego por Cuaderna. Me atrapó este post porque algo así me sucedió hoy.

"...si dejamos correr el tiempo en este estado, casi nos convencemos de que no hay luz.
Pero hay. Y no viene de fuera sino de dentro, de lo profundo".

Hoy sentí que a pesar de mi desánimo (pocas ganas de ir a trabajar, un día con perspectiva aburrida), el día era un día especial. Y a pesar de que yo me emperrara en no estar bien, el día era de un valor inmenso.

Y que entonces mi sentirme mal estaba fuera de lugar.

Encima era un día bárbaro, como vulgarmente le decimos a un día magnífico aquí.

No tardó en aparecer la luz.

Saludos.