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Fantasía moderna y relatos tradicionales

En ocasiones he visto en foros de literatura fantástica interesantes discusiones acerca de si es buena la subdivisión del género en subgéneros, por un lado, y sobre si hay que diferenciar entre la fantasía moderna y las historias con elementos fantásticos surgidas en otras épocas y culturas. La última, ésta.

Sobre la primera cuestión, opino que las etiquetas tienen su lugar para diferenciar estilos dentro del género, como "espada y brujería", "fantasía heroica", "fantasía épica" o "alta fantasía", etc. Quiero decir que pueden resultar más o menos útiles para la crítica y para el lector, pero realmente suelen ser bastante desafortunadas y en ocasiones pierden más que orientan. Ya que, por ejemplo, ¿qué diferencia hay entre la espada y brujería (término acuñado por Fritz Leiber para sus relatos, si no me equivoco) y la fantasía heroica, que se suele aplicar a los relatos de Conan y sus sucedáneos? Mínima, en mi opinión, a no ser la natural entre estilos diferentes surgidos cada uno de la pluma de sus respectivos autores. Esto de las etiquetas es algo muy propio de la mentalidad occidental y su excesivo desarrollo del discernimiento y la separación, algo que surge naturalmente de una civilización con base exclusivamente racionalista. Y al mismo tiempo, son la expresión lógica de un estado de cosas que afecta a todas las expresiones artísticas: todo se subdivide y va tendiendo a la dispersión y diferenciación cada vez mayor; el siguiente paso es, curiosamente, la fusión entre estilos, el derribo de fronteras entre géneros. Este último fenómeno también está afectando a la literatura fantástica, ya que surgen obras a las que cada vez es más difícil etiquetar. Incluso la diferenciación básica que me parece más aceptable (fantasía, ciencia-ficción y terror) tiende a desaparecer poco a poco. Es un proceso curioso que merecería la pena observar más a fondo, para poder juzgar, a través de él, los procesos menos visibles aparentemente que afectan a toda la civilización moderna y su mentalidad.

La segunda cuestión, sobre si es correcto o no asimilar el género fantástico a las historias "no realistas" nacidas en otras épocas y culturas, mi opinión es la siguiente: la fantasía moderna no está en el fondo emparentada con esas historias, porque el origen y la finalidad de ambas literaturas son bien distintos. Me explico:

Los relatos tradicionales (religiosos, mitológicos, simbólicos, etc.) en los que algunos ven sólo "fantasía", son en realidad el resultado de la aplicación de ciertos principios metafísicos que rigen toda manifestación artística en una civilización tradicional. Así, un mito, una leyenda, un relato sagrado, expresan esos principios mediante el lenguaje simbólico, que es el que predominaba en esas culturas y épocas, al contrario de lo que ocurre en la modernidad, en la que el símbolo se desdeña en favor del lenguaje racional. Es decir, que lo que cuentan esas "manifestaciones literarias" no surge de la fantasía de un autor, sino que el autor juega con los símbolos establecidos y con su propia creatividad para dar lugar a un relato que exprese la realidad adecuadamente. La profundidad de la mitología y los relatos simbólicos religiosos va mucho más allá de lo que muchos creen, pero esto es consecuencia inevitable de la estrecha visión que esta cultura racionalista y materialista impone a sus vástagos.

La fantasía moderna, en cambio, surge directamente de la capacidad que tiene el autor para fantasear, para imaginar mundos y situaciones que, si bien expresan una realidad, esa realidad es la que el autor y su época quieren expresar. Es precisamente por esta dependencia de las ideas personales del autor que la fantasía moderna (y toda literatura y todo arte de esta época) tiende a la subdivisión y separación tan querida por esta mente nuestra tan racional. En cambio, la "fantasía tradicional" (si se me permite este término tan inadecuado), bebe de unas imágenes establecidas por la sabiduría y la costumbre y conocidas por todos los miembros de la civilización para expresar el entramado de la realidad e incluir la historia del hombre en el contexto de la armonía cósmica.

Así, es altamente inadecuado decir que el Génesis, la Ilíada o el Mahabharata son "fantasía". Antes bien habría que hablar de "literatura simbólica" (incluyendo ahí el ciclo artúrico o la Divina Comedia, por ejemplo) o aún mejor utilizar el término legítimo que les corresponde: escrituras sagradas. Pero ¿cómo esperar una coherencia así de una sociedad que lo mira, juzga y manipula todo desde su propio y estrecho punto de vista?

2 comentarios

Logan -

Me da la impresión de que la transmisión oral, "de boca a oído", siempre ha sido absolutamente fiel a lo esencial y absolutamente fiel, también, al cambio de la forma en favor de la creatividad y de las necesidades del momento.

Por supuesto que puedes utilizar lo que quieras (aunque ese honor es más de lo que merece lo que escribo por aquí). :)

No me puedo resistir a darle un giro a las siglas de la asignatura, porque SCR inevitablemente me sugiere la raíz de SaCeR ("sagrado"; "santo") y SaCRum (entre otras cosas, "acto religioso", "misterios"). El sentido original iría por el asunto de ofrecer o dedicar algo de este mundo a una instancia superior. Osea, consagrar un espacio o un tiempo a lo misterioso, expresando así la dualidad en la que el hombre "post-edénico" se encuentra. (En realidad, en Realidad, no existe diferencia entre lo sagrado y lo profano, pero sí en nuestra percepción de la realidad. En ese sentido, la ausencia de lo sagrado sólo podría significar dos cosas: o que se ha recuperado -o aún no se ha perdido- la conciencia de la Realidad, o que se niega la existencia de lo misterioso desde una posición ciega encapsulada en uno de los dos términos de la falsa dualidad, el profano).

Dando un giro a la asignatura podría ser algo así como... ¿"Educación del sentido de lo sagrado"? Je je...

Mujerabedul -

Muy acertada diferenciación entre estos "géneros", Logan. Lo curioso es que haya aún simbolismo y adecuación en las historias tradicionales cuando conocemos como fueron compuestas algunas de ellas: casi parece fruto de la casualidad que la transmisión haya preservado ciertos núcleos simbólicos de esas narrativs, después de arrollar y despedazar el resto.
¿Me permitirás utilizar alguna de tus historias y opiniones en mis clases de SCR este año? Descuida, que no escandalarizarán mucho, porque el alumnado es de 1º ESO
SCR vale para "Sociedad Cultura y Religión" o para ¡SoCoRroooo!