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Logan se fuga a las montañas

El autor de este blog huye a partir de ya del mundanal ruido y se va a las montañas a trabajar durante dos meses. La vida del estudiante: las vacaciones no son para descansar sino para trabajar y ganar un dinerillo. Pero no me quejo, en absoluto. Pasar una temporada desenchufado de la virtualidad (urbana e internáutica) y confinado entre oscuros bosques, montañas eternas y espíritu visible en cada piedra es algo que viene realmente bien. La sensación que uno tiene cuando se va a un pueblo de montaña con firme intención de renunciar a los entretenimientos-esclavitudes de la ciudad y simplemente adaptarse a una vida más sencilla es de algún modo semejante a la que se experimenta en un retiro espiritual, en un monasterio por ejemplo, aunque evidentemente en un grado muy inferior. Sin duda esto se debe a que en tal situación desaparecen multitud de elementos que nos atrapan habitualmente sin darnos cuenta, y aparecen por el contrario ayudas para el espíritu como son el silencio, la soledad, la quietud.

Por otra parte, es sabido que, en la montaña, son frecuentes las experiencias de tipo espiritual, aunque mucha gente al tenerlas no sea consciente de su verdadera naturaleza. Se trata de ese repentino despertar de una percepción más clara de cuanto nos rodea en el instante presente, de ese maravillarse ante la sublime, indescriptible y misteriosa belleza de un paisaje... Esto quizás tenga que ver con la indudable belleza y la exuberante explosión de vida de estos parajes, pero también con el hecho de estar en lo alto, más cerca del cielo y sí, en un contacto más directo con la Naturaleza. El simbolismo axial de la montaña es también muy rico en ese sentido. Además, si nos situamos en la dicotomía moderna de "veranear" en la playa o en la montaña, es curioso observar que en la montaña uno tiende a recogerse y a "concentrarse", mientras que en la costa se tiende a la dispersión. Siguiendo con esa idea, se podría reflexionar sobre la masiva ocupación turística de las playas en nuestra época, mientras que la afluencia de los seres humanos a los "lugares elevados" es bastante menor.

En fin, antes de despedirme quisiera recomendar dos webs que creo que merece la pena visitar. Le-Es (Lectura y Escritura) es un reciente proyecto coordinado por Nati Sánchez que gira en torno a la literatura en un sentido amplio (narrativa, poesía, ensayo, teatro, crítica, literatura fantástica, taller literario, etc.). Es muy interesante y está hecho con buen sentido e indudable calidad. Ha comenzado con fuerza y promete. Precisamente, en él colabora Antonio Martínez Jover, cuya nueva web Mítica ha sido también estrenada y toma el prometedor relevo de su anterior bitácora del mismo nombre.

Dejo a los lectores (alguno habrá...) mientras preparo el equipaje y me llevo algunos libros que seguirán al Hiperión de Friedrich Hölderlin, que ya acabé y que llevo en el corazón. Ahora estoy con Esoterismo islámico y Taoísmo de René Guénon, y están a la cola la Divina Comedia de Dante, Para acabar con la Edad Media de Régine Pernoud, Zen y Mística Cristiana de Hugo M. Enomiya Lassalle, La fuerza de su mirada de Tim Powers y una selección de textos patrísticos. Será bueno no poder escribir nada sobre esas lecturas en este blog. Al menos durante un par de meses.

Volvemos en septiembre, si Dios quiere.

3 comentarios

Toni M. Jover -

Algunos habemos de lectores, amigo Logan... Aunque éste en particular llega tarde a leerte: ya debes estar en las montañas. Gracias por las menciones a Le-Es y a Mítica web. Espero tu pronto regreso, y cuidado con eso de apartarse del mundanal ruido que provoca iluminaciones. Un abrazo.

MujerAbedul -

Yo me iré más tarde, a un sitio que no se sabe si es tierra firme o mar, porque se llama Ar Mor. Necesitaría un poquito de montaña, para orientarme, pero me la tendré que gestionar sola.

Fran -

Nos vemos mañana en las montañas. Yo también subo a perderme entre los ríos y los montes (y también en la prosaicidad de los platos, el delantal y los manteles de papel).
Hasta pronto!