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Santuario

El hombre cuando ama es un sol

Habla Hiperión, escribe Hölderlin:

¡Sí!, el hombre, cuando ama, es un sol que todo lo ve y todo lo transfigura; cuando no ama, es una morada sombría en la que se consume un humeante candil.

Lo cual, creo, está en estrecha relación con estas otras palabras suyas:

El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.

Amar, como vivir con fe, es darse en confianza, es superar la propia individualidad y ser lo que se es en el fondo, volverse al origen, al hogar, a la patria, al bosque. Y más que ningún amor, el amor al enemigo. Ser esclavo de la reflexión, de la razón, de la memoria-entendimiento-voluntad, es ser un mendigo pudiendo ser un dios, es una morada sombría en la que la luz no alumbra al exterior. ¿Y cuál es la finalidad de la luz sino alumbrar? Ya lo dijo el Cristo:

Nadie enciende una lámpara y la oculta en una vasija, o la pone debajo del lecho; la coloca en un candelabro para que los que entren vean la luz. (Lc. 8, 16).

1 comentario

Mujer Espino -

Logan:
Hoy he leido en la Tercera de ABC la afirmación de que "la unión del varón y la mujer (...) siempre es una realidad humana sagrada", que me parece muy honda.
Me gustaría debatir un poco sobre ello, porque creo que nada ES si no guarda un puntito de contacto, un hilillo de unión con lo sagrado.
Decir que hay una cosa tan humana como que es sagrada -o viceversa- me parece terriblemente hermoso.