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Tambores de Semana Santa

Tambores de Semana Santa Quisiera haber escrito algo referente a la Semana Santa estos días atrás, pero por circunstancias no me ha sido posible. Sin embargo, aún resuenan los tambores en mi corazón. Su sonido, producido por las manos y las almas de miles de cofrades entregados a la magia del ritmo, retumban en las calles y se alzan hacia el cielo, proclamando el gran misterio de la vida: la muerte y resurrección. Es una música semejante al silencio, tocada con el corazón al paso de la procesión, por seres humanos andando un camino y llevando sobre sus hombros imágenes de la tradición.

Dejarse llevar por el ritmo de los tambores en las procesiones produce una extraña sensación, semejante a la espera silenciosa del hombre que sabe que debe morir para nacer como hombre. Es casi una emoción mística, un gozo secreto y desconocido ante la belleza del símbolo expresado a cada paso y a cada redoble. Infinidad de personas intuyen esa sensación y acuden a presenciar el rito, sean asiduos católicos o no.

La Primavera es la muerte y resurrección del sol. La regeneración del mundo. La Semana Santa, en perfecta consonancia con el florecimiento de la estación, es la muerte y resurrección de Jesucristo, Hijo del Padre. Es la regeneración que debe darse en el hombre para que se dé cuenta de verdad de que es Hijo desde antes del principio de los tiempos.

Éste es nuestro tesoro, el de los cristianos, el símbolo vivo en lenguaje cristiano de la muerte y resurrección del mundo y el hombre, por obra de lo divino que hay en ellos. Es el tema central de toda la Historia del hombre, de toda tradición reguladora de la vida humana, de toda sabiduría verdadera, cuyo origen es siempre la luz, sea cual sea su color.

¡Que sigan resonando los tambores, proclamando el gozo y alborozo ante el Misterio!

2 comentarios

Logan -

Y sin embargo ahí están las flores, por todas partes...

Y me agacho y contemplo una flor. ¿Qué es la flor? He ahí la gran pregunta.

Aguamarina -

Todo el mundo camina por la pradera,pero sólo unos pocos ven las flores.