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El Fin de los Tiempos (VII): Völuspá

El Fin de los Tiempos (VII): Völuspá Continúo la serie de artículos dedicados a recopilar y comentar textos procedentes de diversas tradiciones cuyo tema común es el fin del mundo. El último fue el dedicado al Chilam Balam de Chumayel, dentro de la tradición precolombina. Al inicio de aquel artículo, además, enlazaba todas las entregas de esta serie. Por cierto: agradecimientos expresos a mi colega Toni M. Jover por el artículo que publicó en su bitácora Mítica, hace ya unos meses, titulado El Santuario del Fin de los Tiempos y dedicado a anunciar la presente serie que hoy continúo. En el post, a modo de muy acertado complemento al tema del fin del mundo, Toni incluía la serie de grabados apocalípticos de Durero. Desde entonces, tiene la amabilidad de seguir enlazando las entregas de esta serie al final de dicho artículo.

En una de las entregas anteriores, ya abordé el Ragnarök, la visión apocalíptica de la tradición escandinava, presentando el texto en prosa de la Edda de Snorri. En esta ocasión, el relato propuesto, esta vez en verso, pertenece a la misma tradición, y está contenido en la Edda Poética o Edda Mayor, una colección de poemas tradicionales de tema mitológico y heroico. Para una introducción (breve y ciertamente superficial) y unos comentarios personales a las Eddas y al Ragnarök nórdico, se puede leer mi artículo de la Edda en prosa. Para más información sobre la mitología nórdica, es provechosa la consulta de Encyclopedia Mythica.

Incluyo a continuación las estrofas 40 a 66 de la Völuspá (la "Profecía de la Vidente"). Es éste quizás el más hermoso e interesante de los poemas éddicos, y una joya de la poesía medieval europea. Fue escrita en Islandia en el siglo X o a principios del XI, cuando la antigua religión pagana comenzaba a retroceder ante la expansión del cristianismo. Es de suponer que se trata de la puesta por escrito de un poema oral transmitido de generación en generación. Y, como poema tradicional que es, transmite un conocimiento cultural, probablemente con fondo esotérico, en este caso sobre el principio y el fin del mundo, por boca de una volvä (palabra que suele traducirse por "vidente"). Aunque no conozco las lenguas germánicas, me atrevo a aventurar que esta palabra no debe entenderse con el sentido que hoy se le suele aplicar, es decir, en relación con poderes psíquicos o brujería; sino que ante todo la volvä es alguien "que ve" más allá de lo que puede verse desde el punto de vista profano. Ella está situada desde el punto de vista metafísico y amparada en la tradición, y por tanto "conoce" el proceso cíclico del mundo y la humanidad. Un poco como Beg mac Dé, el "vidente" ciego irlandés.

Como en todas las tradiciones, aquí también aparece una concepción cíclica de la Historia. Tras un proceso de degradación desde una mítica edad de oro hasta las postrimerías de la edad oscura, sobreviene el final del ciclo en una época de crisis en la que, en este caso, se produce una gran batalla entre los dioses y las fuerzas de la oscuridad (¿las "hordas de Gog y Magog" de las que hablara Guénon?). Después, todo es renovado, llega "un nuevo cielo y una nueva tierra", y los hombres vuelven a vivir en una especie de estado edénico. En las siete últimas estrofas de la Völuspá se describe este punto de inflexión tras el cataclismo, en el que comienza una nueva edad de oro. La tradición germánica tiene un sabor especialmente guerrero, épico, y aunque sin duda se intuye un profundo simbolismo en los nombres parlantes, en algunos números y en otros elementos que escapan a mi comprensión, es una delicia leer el poema dejándose bañar por la poética luz de sus evocadores versos.

He seleccionado las últimas 26 estrofas, pues parece que es desde la cuadragésima que se empieza a aludir al fin del mundo. A continuación de algunos nombres incluyo una breve traducción o explicación entre corchetes. El texto en sí está tomado del libro Textos Mitológicos de las Eddas, edición de Enrique Bernárdez, Miraguano, 1998.


LA PROFECÍA DE LA VIDENTE (fragmento)

Al este, la anciana estaba, en Járnvid;
y allí alumbró hijos de Fenrir;
de ellos surgirá de todos, uno,
destructor de la luna, en forma de trol.

Bebe la vida de hombres muertos.
Se tiñe el Ásgard con roja sangre;
negro será el sol en el verano,
y el clima, espantoso.
¿Sabéis aún más, o qué?

Sobre una loma tocaba el arpa
el guardián de las brujas, el alegre Eggthér ["guardián de la espada"];
cantaba junto a él en el bosque de aves
un gallo rojo, Fjalar se llama.

Cantaba a los Ases "Cresta de Oro",
despierta a los hijos de Herjafödr;
y otro más canta bajo la tierra:
un gallo granate en las salas de Hel.

Garm ["perro"] aúlla ante Gripahell ["roca aulladora", la entrada al infierno],
romperá los nudos, y correrá el lobo;
sé muchos conjuros, más allá veo aún
el duro destino de los dioses triunfantes.

Lucharán los hermanos, y se habrán de matar,
los primos hermanos cometen incesto,
terrible es el mundo, hay gran adulterio;
días de lanzas y espadas, se raja el escudo,
días de tormenta y lobos, se hunde el mundo,
no habrá hombre ninguno que a otro respete.

Retozan los trols, la muerte se avisa
en el canto del Gjallarhorn:
Heimdall sopla fuerte, el cuerno está alzado,
interroga Odín la testa de Mím.

Tiembla Yggdrasil [el fresno del mundo], mas el fresno está firme,
gime el viejo árbol al soltarse el trol;
sufren todos en las sendas de Hel,
hasta que lo trague el pariente de Surt [el fuego].

¿Qué es de los Ases? ¿Qué es de los Elfos?
Ruge el Jötunheim, los Ases se reúnen;
gimen los gnomos ante las puertas,
los sabios de las simas [los gomos, seres subterráneos].
¿Sabéis aún más, o qué?

Garm aúlla ante Gripahell,
romperá los nudos, y correrá el lobo;
sé muchos conjuros, más allá veo aún
el duro destino de los dioses triunfantes.

Hrym llega del este llevando su escudo,
se encrespa Jörgmungard [la "serpiente del mundo", que rodea la tierra en el mar que la circunda] con furor de trol,
la sierpe azota el mar, el águila gañe,
desgarra los muertos, se suelta Naglfar.

Llega un barco del este, vendrán por el mar
las huestes de Muspell, Loki es el piloto;
llegan los trols con el lobo,
el hermano de Býleist [Loki] marcha el primero.

Surt llega del sur, abrasa las ramas,
fulgura la espada del dios de los muertos:
las montañas chocan, los monstruos se derrocan,
pisan las vías de Hel, y el cielo se raja.

Sufre entonces Hlín [Freyja] otro gran dolor
cuando marcha Odín a luchar con el lobo,
y el radiante asesino de Beli [Beli es un gigante], con Surt.

Garm aúlla ante Gripahell,
romperá los nudos, y correrá el lobo;
sé muchos conjuros, más allá veo aún
el duro destino de los dioses triunfantes.

Ahora llega el noble hijo de Sigfödr [Sigfödr: "padre de la victoria", Odín],
Vídar, a luchar con el carroñero [el lobo Fenrir];
hunde en el hijo de Hvedrung [Loki, padre de Fenrir] hasta las guardas
la hoja en el corazón. venga así a su padre.

Ahora llega el famoso hijo de Hlódyn [es decir, Thor, hijo de la "tormentosa"],
va el hijo de Odín a luchar con la sierpe,
la mata rabioso el guardián de Midgard;
abandonan los hombres todos su hogar;
nueve pasos atrás da el hijo de Fjörgyn [sigue siendo Thor, hijo de la "tierra"]
rehúye a la sierpe sin temer la deshonra.

El sol se oscurece, se hunde la tierra en el mar,
se agitan del cielo las brillantes estrellas;
surge vapor furioso, el fuego se alza,
y llega el calor hasta el mismo cielo.

Garm aúlla ante Gripahell,
romperá los nudos, y correrá el lobo;
sé muchos conjuros, y más allá veo aún
el duro destino de los dioses triunfantes.

Pero ve surgir por segunda vez
la tierra del mar, para siempre verde;
caen cascadas, se remonta el águila
que en las montañas cazará los peces.

Se encuentran los Ases en Ídavellir,
y de la sierpe del mundo poderosa charlan,
recuerdan allí los grandes sucesos,
y las runas antiguas de Fimbultýr [el "dios supremo"].

Allí, después, maravillosos
escaques de oro hallarán en la hierba,
los que en días antiguos tenían las estirpes.

Y sin plantarlos crecerán los campos,
todo mejora, Baldr llegará,
habitarán Hödr y Baldr los hogares de Hropt [Odín],
el santuario divino.
¿Sabéis aún más, o qué?

Ve alzarse una sala más bella que el sol,
tejada con oro, allá en el Gimlé [en la Edda en prosa, se dice que el palacio de Gimlé está en el cielo];
las huestes leales allí habitarán
y para siempre serán felices.

Vendrá entonces el reino en el juicio final,
llegará poderoso quien todo lo rige [según algunos, estos dos versos serían una interpolación cristiana; de todas formas, creo que el sentido de esta alusión al Reino no resulta contradictoria con el resto del poema].

Llegará volando el oscuro dragón,
la sierpe brillante, desde Nídafjöll;
llevará en sus plumas los muertos a Nidhögg.
Allí se hundirá.

2 comentarios

Logan -

Sí, me parece que la poesía es más para saborearla que para comprenderla. Como el símbolo y como el mito.

Un abrazo.

Toni M. Jover -

Las gracias a ti, Daniel. Ya sabes que disfruto con esto.

Ya está incluido el enlace a este último artículo de la serie en "El Santuario del Fin de los Tiempos".

¡Qué fuerza poética la de la antigua mítica pagana! ¿Cuántas cosas tendré que aprender hasta que llegue el día en que pueda leer estos versos y comprenderlos? Quizá deba conformarme con intuirlos, que al fin y al cabo sigue siendo una forma de comprender.

Saludos cordiales.