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Diógenes y las nubes

Diógenes y las nubes

John William Waterhouse, "Diogenes", 1882.

Interesante el blog Das Mystische.

Copio y pego un fragmento de uno de sus últimos artículos:

«Como apunta Kreimer, la solución al problema está en que Diógenes sabe que sólo es pobre quien desea más de lo que puede adquirir, y que sólo puede ser dueño de sí mismo quien toma a la sabiduría como única moneda de buena ley y por ella está dispuesto a cambiar todas las cosas. Otro Diógenes, Diógenes Laercio, en su Vidas de los filósofos más ilustres, dejó escrito en un diálogo los signos que nos muestran esta experiencia:

Alejandro se paró delante de Diógenes y le dijo: "Pídeme lo que quieras, que te lo concederé", a lo que Diógenes respondió: "Córrete, que me tapas el sol".

"Córrete, que me tapas el sol", esto podemos decir o podemos callar, también, y no añadir nada. ¿Esperaremos, entonces, a que se estreche el cerco? ¿Dejaremos que las nubes de Alejandro gobiernen nuestros días? Diógenes señala las sombras y el disco solar de los hombres libres. Como diría el cínico: ¡Ojalá pudiéramos saciar nuestro hambre restregándonos el estómago!». Más.

Me parece curiosa la escena en la que Alejandro tienta a Diógenes, cual diablo, ego o representante del poder de este mundo. Diógenes lo rechaza como un estorbo, nada necesita, nada le falta. Esta es una imagen de una gran fuerza, que me recuerda en cierta forma a las tentaciones de Jesús y a la renuncia a Maya (la ilusión) por parte de Siddharta Gotama. Cuando uno no se centra en las nubes, aparece el sol en todo su esplendor.

Por otra parte, es sorprendente la cantidad de papeles que asume la figura de Alejandro. Aunque la escena de Diógenes no fuera histórica, habría que decir, con asombro: la leyenda, como el arte, teje sabiamente con los hilos de la Historia.

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