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Fantasía

Estaba leyendo, en Espada y Brujería (web sobre la que habla detalladamente mi amigo Toni M. Jover en el post "El Retorno del Lobo" en su bitácora Mítica), una entrevista a D. Francisco García Lorenzana, director editorial de Ediciones Minotauro, y me ha parecido especialmente interesante este comentario:

«Desde que Menéndez Pidal pronunciara su lapidaria frase sobre el realismo y la literatura española, la intelectualidad patria se ha instalado en una defensa aferrizada del realismo frente a cualquier atisbo de fantasía y cuando no ha tenido más remedio que reconocer el valor de lo fantástico (dónde estaría si no el realismo mágico) lo ha separado de la fantasía calificándolo de "literatura", como si la literatura y lo fantástico fueran antagónicos. De hecho el grave problema es que mientras al realismo se le juzga por sus mejores exponentes, a la fantasía se la suele juzgar por sus peores ejemplos, lo que resulta totalmente injusto. En cualquier caso, en el año de Cervantes habría que recordar que el Quijote es muy poco realista y que la novela no es una crítica a lo fantástico sino a lo fantasioso.»

Totalmente de acuerdo. Aún más diría yo sobre la inseparable conexión entre fantasía y "realidad" en las grandes obras de la literatura universal. ¿Acaso la Ilíada, la Eneida o la Divinia Comedia no son "literatura" por contener una estética fantástica? Incluso acercándonos a la novela moderna: ¿se le negaría a Kafka la calidad de literato por sus oníricas y estéticamente nada realistas visiones? Son sólo algunos ejemplos. Y acercándonos a la fantasía pura y dura, qué decir sobre El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien: me cuesta pensar que no se reconozca su altísimo valor literario; de hecho, en mi opinión y en la de muchos, pocas novelas de nuestra época perdurarán como ésta.

4 comentarios

Toni M. Jover -

Eso también es cierto. No sé si tu profesor tuvo o no esa intención con su consejo, pero no dudo de que te hiciera bien.

Cuando yo era demasiado joven tendía a, como tú bien has expresado, "quedarme encerrado en los esquemas y gustos aprendidos en lo fantástico". Es decir, me limitaba a intentar imitar a mis autores preferidos y repetir (con mucha más torpeza, claro) sus esquemas, resultando en... mediocridades graciosas. Aun así, creo que me sirvió de "ejercicio".

Pero he necesitado un paréntesis de "maduración", mientras ahondaba fuera de lo fantástico recogiendo nuevas influencias, para poder volver a él y empezar a sentirme medianamente satisfecho con lo que llego a hacer.

En proceso considero que sigo, todo sea dicho. Quizá el proceso no acabe nunca... Mejor, más disfrutaré ;-)

Logan -

Apoyo lo que dices y espero que sea así, Toni. El fantástico siempre me ha parecido un medio riquísimo para expresar los laberintos de lo humano. Conecta con la belleza y el misterio del mito, con la antigua estética tradicional simbólico-mitológica y con su fantasía da martillazos al pensamiento "solidificado" racionalista, abriendo nuevas vías. Además, el símbolo permite expresar temas arquetípicos, profundamente enraizados en lo humano, y la imaginación abre las puertas a un mundo donde es posible denunciar y reivindicar con total libertad.

Hace un tiempo un profesor de literatura me animó a centrarme en escribir menos fantasía y más realismo. Seguramente su consejo tenía lo bueno de espolearme a no quedarme encerrado en los esquemas y gustos aprendidos en lo fantástico. Pero ya es hora de que el género en España alcance la respetabilidad, la calidad y la atención que merece.

Toni M. Jover -

Y los caminos que se están abriendo prometen mucho. Recientemente, en carteo con Zaral Arelsiak (uno de los responsables de EyB), hablábamos del dibujo que se está "preparando" en los borradores de lo que va a ser la futura literatura fantástica hispana, y abre bien los ojos, pues hay una rica herencia por estas lares de la que echar mano que puede ser explosiva: coge la coctelera y mezcla lo alatristeño, el barroquismo, la nostalgia romanticista de corte becqueriano, la ambientación cadalsiana a lo Noches Lúgubres, el realismo mágico hispanoamericano y el inigualable Borges, el folclorismo mitológico y lo aquelarriano, la influencia tolkienano-howardiana y el momento de beatificación por el que están pasando nombres como el de H.P. Lovecraft o Lord Dunsany, el peso inevitable de la oscura impronta erótica que Anne Rice ha dejado en la balanza... Y el resultado puede ser tan arrasador que no va a quedar estatua mohosa en pie.

Y eso sin hablar de los caminos de la nueva Poesía, que como es natural de toda la vida se complementa y nutre mutuamente de lo que pueda suceder en la Narrativa.

Mi sincera opinión: creo que se avecina una revolución estética sin parangón.

Toni M. Jover -

Saludos, Daniel Logan. Y gracias por la mención.

Precisamente, ando en la lid de escribir para la sección de Literatura Fantástica de una web literaria, Le-Es, que se estrenará en abril, y el lapidarismo "post-menendezpidaliano" era uno de los temas que tenía en mente tratar. Ya veremos en que acabo, quedan aún tres semanas y las exigencias de la puesta en escena de la web también me limitan, por eso de que se trata de una presentación.

Da por seguro, amigo, que esa cerrazón de la literatura española "de buena crítica" en el ultrarrealismo está acabando, pues los artistas están empezando a quitarse el velo de los ojos y a dejar de sentir miedo al ver que cuentan con el mutuo aplauso entre ellos y se les arropa entre el público.

En eso, por supuesto, incide mucho el peso de las últimas generaciones, que hemos crecido entre la literatura y el cine tildado con mala idea de "anglosajonizado", y estamos embebidos de la iconografía y simbolismo de lo fantástico.