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Orígenes de Roma (II)

Entrando en el simbolismo, dejando de lado por el momento la figura de Eneas, hay un aspecto de los orígenes míticos de Roma que me llama sumamente la atención:

Los siete reyes legisladores de Roma (Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Lucio Tarquinio Prisco, Servio Tulio y Tarquinio el Soberbio) parecen corresponder en número y función con los siete Rshi de la tradición hindú, seres míticos encargados de conservar y transmitir la Sabiduría y el Conocimiento en cada nuevo ciclo de la humanidad. Quizá sea esto lo que representan los siete reyes con respecto a Roma: transmiten a ésta las ideas tradicionales que permitirán el desarrollo de su civilización. Por ejemplo, Numa (el primer rey tras la muerte del fundador Rómulo), crea el colegio sacerdotal y el primer calendario, y me parece significativo (o por lo menos sugerente) el hecho de que su nombre esté invertido silábicamente con respecto al de Manu, que en la tradición hindú simboliza al Ancestro y Legislador primordial. Considerando que tanto Roma como la cultura india son de ascendencia indoeuropea, ¿es posible que esta relación sea algo más que una azarosa coincidencia?

Actualización: En una nota al pie del libro de René Guénon El Rey del Mundo (ed. Paidós), se dice: «(...) ahora bien, la tradición habla también de siete reyes de Roma y el segundo de estos reyes, Numa, que está considerado como el legislador de la ciudad, lleva un nombre que es el giro silábico exacto del de Manú, y que puede al mismo tiempo estar relacionado con la palabra griega nomos, "ley". Hay por consiguiente razón para pensar que estos siete reyes de Roma no son otra cosa que, desde cierto punto de vista, una representación particular de los siete Manús de una civilización determinada, del mismo modo que los siete sabios de Grecia son por otro lado, en similares condiciones, una representación de los siete Rishis, en la que se sintetiza la sabiduría del ciclo inmediatamente anterior al nuestro.» Guénon relaciona también en este sentido el nombre de Minos (rey de Creta) y el de Menes (faraón de Egipto).

5 comentarios

Logan -

Toni: Aún no me ha contestado sobre el posible parentesco de los nombres, pero lo que sí parece claro, según sus estudios, es que algunos rasgos
lingüísticos que hay en latín pueden deberse a contactos con el griego y
éstos pudieron darse precisamente entre latinos y micénicos en el Lacio.

José Ángel: esa anécdota que comentas resulta interesantísima. No sé mucho sobre el asunto, pero por lo que he leído se trata del rito fundacional de las ciudades en las sociedades tradicionales. En la fundación de la ciudad, un espacio sagrado, se le daban a ésta tres nombres: uno secreto (esotérico, interior), otro sacerdotal (exotérico, exterior) y otro público (profano). Es un buen tema para profundizar en la visión sagrada del mundo de las civilizaciones tradicionales. Muy interesante.

Por cierto, el nombre sacerdotal de Roma era Flor. Y el secreto... bueno, mejor no decirlo. Bienvenido, José Ángel.

José Ángel -

Hay otra cosa curiosa sobre Roma, y es que desde la remota antigüedad tenía otro nombre, además de Roma, un nombre secreto, que estaba prohibido pronunciar, hasta había una divinidad con la boca amordazada para indicar esta prohibición; pasaban desgracias a quienes conocían el nombre y lo pronunciaban. Yo sí que lo sé, pero claro, no lo puedo decir...

Toni M. Jover -

Pues ya nos pondrás en conocimiento de esa opinión profesional, Logan...

Logan -

Sí, muy interesante. También están los siete sabios de Grecia.
Le he comentado lo del parecido entre Numa y Manu a mi antiguo profesor de indoeuropeo, a ver qué le parece... ;)

Toni M. Jover -

Es posible, y un camino interesante de elucubración. El "siete" es un número de gran carga simbólica en la mitología y la leyenda, especialmente cuando se trata de imaginar (¿recordar?) "maestros", "tutores", "jueces", "legisladores", "fundadores"...