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Medios de comunicación

«En una visión orgánica y correcta del desarrollo del ser humano, los medios de comunicación pueden y deben promover la justicia y la solidaridad, refiriendo los acontecimientos de modo cuidadoso y verdadero, analizando completamente las situaciones y los problemas, y dando voz a las diversas opiniones. Los criterios supremos de la verdad y la justicia en el ejercicio maduro de la libertad y de la responsabilidad, constituyen el horizonte dentro el cual se sitúa una auténtica deontología en el aprovechamiento de los modernos y potentes medios de comunicación social. (...) ¡No tengáis miedo de las nuevas tecnologías!, ya que están "entre las cosas maravillosas" –"Inter mirifica"– que Dios ha puesto a nuestra disposición para descubrir, usar, dar a conocer la verdad; también la verdad sobre nuestra dignidad y sobre nuestro destino de hijos suyos, herederos del Reino eterno.»

Decía el Papa Juan Pablo II en la Carta Apostólica a los responsables de las comunicaciones sociales (entera aquí).

Interesante. Cuán lejos están de esta certera visión los medios de comunicación actuales. Y pienso concretamente en la televisión. Mientras los intentos de cambiarla consistan en simples apaños superficiales para acallar las voces de protesta, perpetuando sin embargo el mismo tipo de entretenimientos soeces (que apelan constantemente a lo más bajo del ser humano), suministro de ignorancia y relativismo, nada cambiará de verdad. La verdadera transformación debe surgir no de la avaricia, sino del Espíritu, y los valores que se deben colocar bien alto, como candiles, deben ser la libertad y la responsabilidad. ¡Cuánto tendrían que cambiar las cosas! Y es que donde hay un ídolo (el dinero), no cabe la Verdad y la paz real. El becerro de oro sobra. Le sobra al ser humano, si quiere ser libre y responsable de sí mismo.

Pero las palabras del Papa que he puesto en cursiva se me antojan de una gran importancia. En efecto, también las nuevas tecnologías están entre las "cosas maravillosas", pues todas las cosas de la naturaleza (también las obras del hombre) son una maravilla. Nada es malo en sí mismo; todo depende del uso que el hombre le dé, desde la oscuridad, o desde la luz, y así lo que no es malo en el fondo puede sin embargo actuar para el bien o para el mal, y esto tiene una gran importancia. La técnica es un terreno en el que el ser humano se juega mucho hoy. Pero como recuerda el Papa, no debemos tener miedo. Ahora, ciegos a la realidad, intentamos dominar el mundo a la medida de nuestro ego, pero el Espíritu obrará y transformará, si nos dejamos.

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