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Santuario

¿A dónde vamos?

¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Hacia un mundo narcóticamente perfecto donde lo artificial habrá suplido completamente a lo real? Es posible que acabemos siendo un mundo de viejecitos sentados en el sillón, en una vida falsa interminablemente alargada -y aletargada- gracias a la ciencia. Una vida larga y "saludable", pero vacía de sentido, una muerte en vida, una eternidad gris, el destino del no-muerto. Y con la primera persona del plural me refiero al mundo occidental, que cada vez más es como decir el mundo, sin adjetivo.

Hoy más que nunca se ensalza el cuerpo, la salud corporal, la belleza física, la apariencia. Y se da la espalda al Espíritu, cada vez más arrinconado. En este mundo sin verdaderos valores espirituales, para "realizarse" hay que "gozar de buena salud", dejar de fumar, trabajar para ganar dinero, comprar una casa grande, amueblarla al gusto personal, comprar un buen coche, y más tarde, cuando se acerca la vejez, rápidamente asegurarse con un buen plan de pensiones para que no falte de nada, y luego los viajes a la playa y a esperar a que llegue la muerte. Resulta más fácil construirse una vida al tamaño de nuestro ego, sea cual sea, y vivir acomodado en las múltiples seguridades que este mundo nos proporciona. Pero a la larga, resulta la peor condena que podríamos esperar. Pues siempre perseguiremos la "felicidad", ese concepto tan vago que al parecer hemos de alcanzar allí, en un futuro, algún día. "Cuando tenga esa televisión seré feliz. Ya la tengo y no funciona... Será entonces cuando tenga la casa. Vaya, tampoco era esto. Ya me he comprado un cochazo y... sigo sin ser feliz. Bueno, me apuntaré al gimnasio a ver si así... Pues tampoco. Vaya, la muerte se me echa encima y sigo sin estar satisfecho... ¿Qué será lo que me falta?"

Pues amigo, lo que te falta no lo encontrarás persiguiendo espejismos. Durante toda tu vida caminas con esa sensación de que te falta algo, e intentas llenar el vacío con cosas, con muchas cosas, con sensaciones, con metas, con mentiras. Pero ahí sigue el vacío, y allí sigue, inalcanzable, esa "felicidad" que añoras, y que nunca llega del todo. Pues la felicidad está en ti, no hace falta que la busques allá afuera. Está, es, aquí y ahora, en todo momento y en todo lugar. Ni en futuros ni en pasados que sólo están en tu cabeza. ¡No hay más que presente, no hay más que presencia! Si sueltas lastre y te sientas en la realidad, la fuente que siempre mana, ese manantial que tienes en lo más profundo de tu ser desde siempre y para siempre, te nutrirá y vivirás una vida plena. Y morirás en paz, cuando llegue el momento. Al saborear la belleza -la verdadera- en tu interior, no verás más que belleza, pues no hay otra cosa.

Desde unos bandos y desde otros, se huye de la vida y la muerte. Unos rechazan la muerte -el gran tabú de nuestra época- y defienden la conservación de la vida a toda costa. Otros, defienden la muerte como un "derecho", y exigen que el Estado nos la conceda si así lo deseamos. Vida y muerte son un asunto serio. Deberíamos dejar de huir de la realidad y decidirnos a mirar cara a cara a ambas.

Como hombre, es mi misión tener una vida plena, y una muerte plena. De nada me sirve vivir cien o doscientos años si se trata de una vida vacía de sentido. Es preferible vivir lo que se me conceda, con plenitud. Una milésima de segundo de vida real vale infinitamente más que mil años de muerte en vida. Diversiones, trabajo divinizado, dinero, posesiones, sueños vanos, metas siempre multiplicadas, nunca satisfactorias. El hombre puede perseguir durante diez mil años todas esas ilusiones y aún no encontrará la paz. Pero, ah, si mira dentro de sí y redescubre lo que siempre ha sido, si bebe de la fuente que nunca se agota... no volverá a pasar sed, aunque se encontrara en el más seco de los desiertos.

¿No ha llegado ya la hora de luchar por una vida plena, dotar de sentido al mundo, triunfar sobre la muerte? ¿Seguiremos deseando un plácido sueño de vida y muerte artificial, o por el contrario, como si de pronto despertáramos, volveremos a alzar los ojos al cielo y a acariciar la hierba de la tierra? ¡Despierta, hombre, todo ha sido un sueño! ¡Despierta y vive con los ojos bien abiertos en el mundo!

3 comentarios

Logan -

Gracias, Toni. En ello estamos, a ver si cojo hábito de escribir y voy avanzando en ese sentido.

Toni M. Jover -

Fe de erratas: los "sino" y "si no" de mi comentario anterior están ortográficamente invertidos. Cosas del directo.

Toni M. Jover -

Tras leerte, amigo Logan, me dan ganas de decir muchas cosas. La mayoría de ellas para darte la razón, otras para entrar en debate acerca, por ejemplo, de la paz y la felicidad.

¡Bendita maldición estar tan atareado, sino no te escaparías! Así que me limito a comentar brevemente algo no sobre el tema que expones, si no sobre tu estilo:

Eres un gran comunicador, Logan: te peloteo porque creo que es así, si no no lo haría. Tienes un rico lenguaje y una poética expresión que te animo a explotar. Hay en ti un gran literato, no desaproveches eso.

¡Saludos!