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Confusiones dialógicas (II)

Disputa de los griegos y los romanos.
Del Libro de Buen Amor, de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita:


Ansí fue que romanos las leyes non avién,
fuéronlas demandar a griegos que las tenién;
respondieron los griegos que las non meresçién
nin las podrién entender, pues que tan poco sabién.

Pero que si las querién para por ellas usar,
que ante les convenié con sus sabios disputar
por ver si las entendién e mersçían levar:
esta respuesta fermosa davan por se escusar.

Respondieron romanos que les plazía de grado:
para la disputaçión pusieron pleito firmado;
mas, porque non entendrién el lenguaje non usado,
que disputasen por señas, por señales de letrado.

Pusieron día sabido todos por contender;
fueron romanos en coita, non sabién qué se fazer
porque non eran letrados nin podrían entender
a los griegos dotores ni a su mucho saber.

Estando en su coita, dixo un çibdadano
que tomasen un ribald, un vellaco romano;
segund Dios les desmostrase fazer señas con la mano
que tales las feziese: fueles consejo sano.

Fueron a un vellaco muy grand e muy ardid;
dixiéronle: "Nós avemos con griegos nuestro conbid
para disputar por señar; lo que tú quisieres pid
e nós dártelo hemos; escúsanos d'esta lid."

Vistiéronlo muy bien paños de grand valía
como si fuese dotor en la filosofía;
subió en alta cathreda, dixo con bavoquía:
"D'oy mais vengan los griegos con toda su porfía."

Vino aý un griego, dotor muy esmerado,
escogido de griegos, entre todos loado;
sobió en otra cathreda, todo el pueblo juntado,
e començó sus señas como era tratado.

Levantóse el griego, sosegado, de vagar,
e mostró solo un dedo que está çerca el pulgar,
luego se assentó en ese mismo lugar;
levantóse el ribald, bravo, de malpagar.

Mostró luego tres dedos contra el griego tendidos:
el pulgar con otros dos que con él son contenidos,
en manera de arpón los otros dos encogidos;
assentóse el neçio, catando sus vestidos.

Levantóse el griego, tendió la palma llana
e assentóse luego con su memoria sana;
levantóse el vellaco con fantasía vana,
mostró puño cerrado: de porfía avié gana.

A todos los de Greçia dixo el sabio griego:
"Meresçen los romanos las leys, non gelas niego."
Levantáronse todos con paz e con sosiego;
grand onra ovo Roma por un vil andariego.

Preguntaron al griego qué fue lo que dixiera
por señas al romano e qué le respondiera.
Diz: "Yo dixe que es un Dios; el romano dixo que era
uno en tres personas, e tal señal fiziera,

Yo dixe que era todo a la su voluntad;
respondió que en su poder tenié el mundo, e diz verdad.
Desque vi que entendién e creién la Trinidad,
entendí que meresçién de leyes çertenidad."

Preguntaron al vellaco quál fuera su antojo;
diz: "Díxom' que con su dedo que m' quebrantaría el
ojo; d'esto ove grand pesar e tomé grand enojo,
e respondíl' con saña, con ira e con cordojo

que yo le quebrantaría ante todas las gentes
con dos dedos los ojos, con el pulgar los dientes;
díxom' luego após esto que le parase mientes;
que m' daría grand palmada en los oídos retinentes.

Yo'l respondí que l' daría a él una tal puñada
que en tienpo de su vida nunca la vies vengada;
desque vio que la pelea tenié mal aparejada,
dexóse de amenazar do non gelo preçian nada."

2 comentarios

Logan -

Hum, genial, me interesaría mucho conocerla. Si voy encontrando más versiones de este cuento en diferentes contextos iré añadiéndolas a esta serie.

Un saludo, Toni. Vuelvo a mi cripta en esta tenebrosa época de exámenes...

Toni M. Jover -

¡Ah, Arcipestre de Fita!

Conozco una versión popular mallorquina (contemporánea) de un muy parecido episodio a éste, pero en prosa. Un día de éstos te la cuelgo en la lista de Mítica.

Saludos, Logan.