Blogia
Santuario

Cyberpunk

Interesante el resumen del movimiento cyberpunk que hacen en Ciberpunk.info, titulado Curso rápido de Ciberpunk para impostores. "El ciberpunk imagina el lado oscuro de las nuevas tecnologías y es profundamente pesimista sobre sus posibilidades de control social. En el fondo de muchas de las historias, estados totalitarizantes, grandes corporaciones, las mafias internacionales o demagogos varios, configuran un panorama caótico y opresivo que utiliza las nuevas tecnologías informáticas y médicas para consolidar su poder." (...) "Y por lo mismo las conexiones entre autores y obras van mucho más allá del decorado o la temática, para estar en cosas más sutiles pero también más subversivas, como la actitud y la forma de aproximarse a los nuevos totems tecnológicos y a esa falacia decimonónica tan extendida entre los tecnólogos y think tanks que iguala progreso técnico y bienestar social."

Está claro que hay chicha detrás de la pura estética comercial que el sistema fagocita con el nombre de cyberpunk. Doy un paseo por unas cuantas webs de este género, como Ciberpunk.org, y descubro lo positivo y lo negativo que tiene para mí este movimiento. Lo bueno: su vocación de disidencia y defensa del individuo, frente a un mundo que tiende al control social y a la anulación de las libertades individuales en pos de un "progreso" que se revela falso al contemplar la maquinaria totalitaria de corporaciones y globalizaciones (y antiglobalizaciones). Lo malo: que, bajo mi punto de vista, este movimiento parece haber derivado en planteamientos "libertarios" y frecuentemente asociables a la misma progresía que el cyberpunk critica, llegando a extremismos de izquierdas que ciertamente llevan a tanto totalitarismo como el de las corporaciones. Las semejanzas de este movimiento cyberpunk con el anarquismo son evidentes, por su aspiración a abolir el Estado y a erigir al individuo y a la colectividad mínima como única unidad. Peligrosas utopías maquilladas para el siglo XXI. Leo con desconfianza el siguiente texto de la comunidad de Ciberpunk.org: "Por eso, el centro de interés político para los ciberpunks no está en los territorios, sino en las ciudades: hoy necesitamos una Venecia, una potencia red que sirva de ejemplo del mundo que se abre. Lo que es muy coherente con la experiencia de las redes virtuales. Experiencia que se traduce también en una renuncia a los mitos de la tierra y la naturaleza como esenciales, como configuradores de lo Humano. Rechazazamos el gusto romántico por lo nacional y lo sustituimos por una defensa de lo urbano incompatible con el cuento de la autenticidad rural. Lo que a su vez hace ver con placer el pragmatismo ciudadano de las redes de ciudades frente a la administración realizada en nombre de la voluntad mística de los territorios y sus esencias históricas." Pues yo creo que la naturaleza, la tierra, es esencial, pero no porque configure lo Humano, aunque también en parte. Más bien, el Hombre se reconoce a sí mismo, en la medida en la que se contempla en la naturaleza. No hay más que salir de la ciudad (esa jaula urbana en la que los cyberpunks se sienten tan cómodos) y salir a los espacios salvajes, a un monte, a un bosque, para experimentar esa "fragancia del todo", esa realidad palpable que hay allí, viva, lista para servir al Hombre de medio para llegar a su propia esencia. Un mundo completamente tecnificado, sin naturaleza viva, completamente al servicio del intelecto-razón del hombre, sería un infierno. Precisamente la vida, las plantas, los animales, las rocas, las montañas, los lagos, todo ello, habitado por seres feéricos, dioses y espíritus en todas las cosmovisiones del mundo humano anteriores a la modernidad, precisamente ese espacio vivo que es manifestación constante de la acción del Espíritu, tiene en sí los gérmenes de la salvación del hombre. Criticar la utilización de la técnica para afianzar el poder, y pasar a considerar la técnica la salvación del hombre, es caer en una nueva utopía, en un nuevo engaño. Lo que hace falta aquí no es ya Prometeo, sino que Heracles venga a liberar al pobre ladrón del fuego de su roca del Cáucaso.

Siguiendo con estos miembros del "movimiento cyberpunk", se enorgullecen de "la caída de Aznar" mediante la movilización de las redes virtuales, lo cual a mí me suena a golpismo y a totalitarismo suavemente disfrazado de "libertad". Es decir, el retorno de la izquierda totalitaria con nuevos ropajes, ropajes de seda y silicio. "Prestar herramientas, mitos y discursos al nacimiento de redes sociales de todo tipo es la precondición para poder hablar seriamente de las nuevas libertades.", siguen diciendo. Personalmente, todo esto me recuerda al "¡Pásalo!" e inevitablemente lo asocio a los gritos enfervorizados de los sin nombre, los hombres-masa que gritaron, y que siguen gritando "¡hijos de puta!" a todo el que no piensa como ellos. Bonita forma de defender la libertad.

Totalitarismos no, gracias. Me da la sensación de que el cyberpunk es un activo importante en la transformación actual del mundo. Pero soy pesimista, aún mucho más que ellos, y las esperanzas que ponen en la revolución tecnológica me parecen polvo, sin más. Dicen que creen en la libertad, pero su discurso me suena más a imposición de la igualdad. Es decir, el estalinismo/fascismo de siempre, reciclado. Prefiero seguir creyendo en la libertad, pues aunque éste no sea el mejor de los mundos, es un campo abierto donde existe la posibilidad de trascender y transformar verdaderamente el mundo desde la regeneración interior, algún día, a su debido tiempo, cuando la Tierra esté preparada para recibir el abrazo del Cielo (pues también soy optimista). Defensa del individuo, sí. Sin caer en el individualismo, claro. Pero también defensa de la colectividad. Sin caer en el colectivismo.

Mucho más interesante que el desarrollo a posteriori de las ideas cyberpunk por parte de estos grupos, me parece el origen, la literatura cyberpunk de los 80, teñida de una profunda desconfianza ante el utopismo de algunos escritores de ciencia-ficción, tecnólogos e ideólogos del progreso técnico. Después del origen, la cosa degenera. Suele pasar. Me quedo, pues, con la crítica inicial, liberadora y rompedora de esquemas peligrosos. Pero el desarrollo posterior de esa crítica, no me convence. Lo cual ocurre, por otra parte, con casi todas las revoluciones progresistas.

Seguiremos en la disidencia, pues, siempre ojo avizor ante movimientos supuestamente liberadores. El mundo moderno tiene esa capacidad camaleónica de reciclarse continuamente mediante pretendidas revoluciones, para volverse aún más opaco y gris (pero aparentemente más colorido y atractivo, cualidad típica -hablando en cristiano- de Lucifer), para seguir avanzando en el camino de la disolución. El verdadero disidente es como un solitario ermitaño, pues suele descubrir, con algo de amargura, que todo movimiento atractivo pierde su verdadera fuerza en cuanto se constituye en movimiento liberador de masas. Al final, queda el trabajo y el crecimiento personal.

Fe y honor, sólo para lo Divino, en lo Humano, y lo Humano en lo Divino. Con la memoria bien asentada en el pasado y una inevitable desconfianza en los futuros imaginados. Y esperanza en el presente, para que el futuro que haya de ser, nazca de buena madre y de buen padre.

0 comentarios