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Seres oscuros

Seres oscuros
The Great Red Dragon and the Woman Clothed with the Sun, 1805-1810, por William Blake.


Larga noche de insomnio. Algún ser oscuro ha querido mantener mis ojos abiertos y privarme de la pequeña y bendita muerte y resurrección que supone entrar en lo profundo y emerger renovado al mundo. No vayas a pensar que echo la culpa a un ser oscuro externo a mí, pues conozco un poco a mis demonios y sé que soy cómplice de sus travesuras. Ay, rebeldía de ser caído, ¿qué eres en realidad? Pero en fin, como reza la sutra budista, Los seres son innumerables, es mi deseo salvarlos a todos. Sí, también a los oscuros.

Y aquí estoy yo, a las 9 de la mañana, escuchando a Apocalyptica, sin haber pegado ojo en toda la noche. Ahora mismo me siento un poco como flotando en la oscuridad... Este post trata de seres oscuros, y hay tres o cuatro que te quiero presentar en un curioso texto que me hace ilusión incluir aquí. Es una especie de pequeño cuento mitológico perteneciente al mundo imaginario de los Reinos Olvidados. Apareció en uno de los muchos libros de historias que uno se puede encontrar explorando este entorno fantástico en los videojuegos de rol de la saga Baldur's Gate. Es un cuento bastante normalito que sin embargo, aunque no sabría decir por qué, siempre ha tenido para mí un encanto especial, un aire extraño, peculiar. Como ese regusto inicial a rareza y novedad misteriosa que me dejan las fantasías modernas al primer contacto, antes de que esta mente hecha a hábitos "se acostumbre", atrape, y deje de ver la maravilla y el misterio que siempre está.

Ponte música y acomódate en la oscuridad, que empieza el cuentecillo...


Historia de los Tres Muertos:
"CODILLO, LANZAMIENTO DE CALAVERAS Y EL TRONO VACÍO"


En tiempos pasados, había un solo dios del conflicto, de la muerte y de los muertos, y era conocido como Jergal, Señor del Fin de Todas las Cosas. Jergal fomentó y alimentó la discordia entre los mortales y los Poderes(1). Cuando los seres se mataron unos a otros en su busca del poder o guiados por el odio, Jergal les dio la bienvenida a su sombrío reino de las tinieblas. Conforme todas las cosas iban muriendo, llegaban finalmente a él, y con el tiempo cimentó su poder en un reino con el que ningún otro dios podía rivalizar. Sin embargo, acabó finalmente cansado de sus obligaciones, ya que las conocía demasiado bien. Sin desafíos no hay nada y en la nada sólo hay oscuridad. En tal estado, la diferencia entre el poder absoluto y la absoluta falta de poder es inapreciable.

Durante esta oscura era, surgieron tres poderosos mortales: Perdición(2), Bhaal y Myrkul, que codiciaban el poder que Jergal poseía. El trío fraguó un pacto atroz, acordando que osarían buscar ese poder final o morir en el intento. Recorrieron los Reinos a lo largo y ancho buscando poderes mágicos, hechizos y conjuros en cada rincón. Sin importar a qué monstruos o conjuros hubiesen de hacer frente, los tres mortales salieron siempre ilesos. Finalmente, el trío destruyó a uno de los Siete Dioses Perdidos, tomando cada uno de ellos una porción de su esencia divina.

Luego, el trío se adentró en la Tierra Gris y buscaron el Castillo de Hueso. Lucharon contra ejércitos de esqueletos, legiones de zombis, hordas de muertos vivientes incorpóreos y descarnados habitantes del camposanto. Con el tiempo alcanzaron el objetivo de su eterna búsqueda: el Trono de Hueso.

“Reclamo este trono del mal”, bramó Perdición el tirano. “Os destruiré antes de que podáis levantar un dedo”, amenazó Bhaal el asesino. “Y yo encerraré vuestra esencia para el resto de la eternidad”, prometió Myrkul el nigromante.

Jergal se levantó de su trono con una expresión lánguida y dijo “El Trono es vuestro. Me siento hastiado de este vacío poder. Tomadlo si lo deseáis; prometo serviros y guiaros como lacayo vuestro hasta que os familiaricéis con el puesto.” Antes de que el atónito trío pudiese reaccionar, el Señor de los Muertos prosiguió: “¿Quién de vosotros reinará?”

El trío se enzarzó inmediatamente en una lucha entre sí al tiempo que Jergal observaba con indiferencia. Cuando al final parecía que iban a morir por agotamiento o a luchar eternamente, el Señor del Fin de Todas las Cosas intervino: “Después de todo vuestro sacrificio, ¿pensáis marcharos sin nada? ¿Por qué no dividís las funciones y os las jugáis en un juego de destreza?”, preguntó Jergal.

Perdición, Bhaal y Myrkul, tras considerar la oferta, asintieron. Jergal tomó las cabezas de tres de sus más poderosos cadáveres y se las dio al trío, que habría de competir lanzando las calaveras. Cada mortal echó a rodar una calavera a través de la Tierra Gris, habiendo acordado antes que el ganador sería el que lanzara más lejos.

Malar, el Señor de las Bestias, se presentó ante Jergal en aquel momento. Tras cerciorarse rápidamente de que el ganador de la prueba obtendría todo el poder de Jergal, salió en persecución de las tres calaveras para asegurarse de que la prueba se detendría hasta que él tuviese una oportunidad de participar para obtener parte del premio. Perdición, Bhaal y Myrkul volvieron a luchar entre sí, pues era obvio que la partida se había echado a perder, y de nuevo intervino Jergal: “¿Por qué no permitís que el azar decida y así no habréis de compartir con la Bestia?”.

El trío aceptó y Jergal se arrancó los huesos de sus esqueléticos dedos y se los dio a los participantes. Cuando Malar regresó de la persecución de las calaveras, vio que el trío acababa de terminar un juego de codillo.

Perdición exclamó triunfante: “Como vencedor, escojo gobernar durante toda la eternidad como el último tirano. Podré provocar el odio y la lucha a mi antojo y todos deberán inclinarse ante mí mientras estén en mi reino”.

Myrkul, que había quedado en segundo lugar, declaró: “Pues yo elijo a los muertos, y al hacer esto soy el auténtico ganador, porque Perdición, todo lo que poseéis ahora acabará por ser mío. Todo ha de morir, incluso los dioses.”

Bhaal, que quedó tercero, objetó: “Yo opto por la muerte y será por mi mano que todo lo que gobernéis, Señor Perdición, acabará por pasar al Señor Myrkul. Ambos habréis de rendirme pleitesía y obedecer mis deseos, pues puedo destruir vuestro reino, Perdición, asesinando a vuestros súbditos y sumiendo vuestro reino en la hambruna, Myrkul, con sólo tender mi mano”.

Malar gruñó frustrado, pero no pudo hacer nada y una vez más sólo las bestias quedaron para él.

Jergal, simplemente, sonrió, pues había sido liberado.


FIN.



Símbolo de Jergal, antiguo dios de la muerte en los Reinos Olvidados, actual senescal y administrador en el Castillo de Hueso; el Escriba de los Condenados, cuyo trabajo consiste en llevar la cuenta de la colocación final de las almas de todos los muertos.


Nota (1): Los Poderes son los dioses de los Reinos.

Nota (2): El original en inglés del nombre de este Poder es Bane. Prefiero traducirlo como "Perdición" y evitar la adaptación fonética que se ha impuesto en las últimas ediciones del escenario de rol de los Reinos Olvidados como "Bein". En cuanto a los demás nombres, no traducibles, prefiero dejarlos tal y como aparecen originalmente, evitando también las adaptaciones fonéticas, como "Yérgal" y "Málar".



¿Te has fijado en que, cuando uno ha pasado la noche entera sin dormir, la mañana parece brillar con una luz especial? Será por aquello que dicen de que "no hay luz sin oscuridad". Atravesar las tinieblas parece despertar una mirada más consciente sobre la luz. Oh, Virgilio y el descenso a los Infiernos. En todo caso, esto de no dormir proporciona una extraña sensación de andar en oscuridad aun siendo de día, ¿no te parece? Es que para algo está el sueño profundo y su divina restauración del alma...

3 comentarios

gabriela -

si, definitivamente un deleite del alma...
"Que mano u ojo inmortal pudo trazar tu aterradora simetria..."

Logan -

Sí, a mí también me parece delicioso, aunque no tengo ni idea de quién es el autor, una pena. Me ha gustado escribir este artículo, volveré a tocar aquí cuentos de este estilo.

Ahh, la Noche. Cálida y fría, reconfortante y estremecedora. ¿Qué sería de la belleza sin la dulce y nocturna oscuridad?

Toni M. Jover -

¿Normalito? Es un cuento realmente delicioso... En cierta manera me ha recordado a Dunsany, pero también a Tanith Lee. ¿No conoces el nombre del autor?

Por cierto, amigo Logan... Bienvenido a los amantes brazos de la Noche: "Entra libremente y por propia voluntad..."