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Santuario

Disfraces urbanos

Hay algo de religioso y de antirreligioso en algunas tribus urbanas, por ejemplo los góticos o siniestros u oscuros o como les guste llamarse a sí mismos (este llamarse a sí mismo es un diferenciarse que puede acercar al cielo o al infierno, pero que ya en un principio es un rechazo de la comida que nos da Mamá-sociedad). Hay una visión ritual, unos símbolos. ¿Podrían ser trampolines a algo más profundo, a una búsqueda de lo sagrado? Normalmente, para la mayoría, no son sino vías de escape hacia las cloacas de lo anímico. Y sus símbolos suelen resultar en realidad disfraces. No se trata tanto de movimientos sacralizadores de algo, sino más bien de algo que mueve al sacrilegio. Se ensalzan símbolos desconociendo su auténtico significado. Por ejemplo, a los góticos les encantan los crucifijos y la iconografía cristiana, pero en lugar de extraer de ellos el significado profundo del símbolo, reflejan en ellos sus propios gustos y fijaciones, las manías de sus egos. Se invierte el sentido del símbolo, se mata el símbolo... Al diablo le encanta disfrazarse de ángel de luz. Al ego le encanta disfrazarse y engañarse. Pero hay una belleza en ese disfrazarse y rechazar la esclavitud ideológica a que nos somete la Omnipantalla, la política, lo oficial. Se intuye que aquí falta algo, que aquí no hay belleza, y por tanto se busca algo sagrado en el disfraz, en la transgresión contra lo establecido, en los símbolos que la sociedad rechaza. Aunque sea una belleza oscura, es una belleza, y vivirla le llena a uno de emoción vital (por lo menos durante la adolescencia; después el juego ya no engaña). Pero en esa belleza oscura está el peligro, porque si se sacraliza el ego, todo resulta una trampa mortal. Si ese disfrazarse no da paso a un deshacerse del disfraz, a una intuición de que hace falta deshacerse de todo disfraz, entonces la operación se queda en nada. En un puro disfrazarse, una pura huida de la realidad, en lugar de transmutarse en una Fuga de Logan, en un buscar o un emboscarse. Los disfraces son útiles para escapar de la igualación, pero si uno no suelta el disfraz, acaba encerrado en una nueva jaula. Soltar, soltar. Me parece que en la vida sólo se avanza soltando. Quien se agarra y no suelta es como quien en sueños no quiere despertar.

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