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De verdades y mentiras

Es curiosa la forma en que la verdad y la mentira juegan entre sí a lo largo de la Historia. Aparentemente parecen cosas irreconciliables. Y lo son, pero al mismo tiempo son como las dos caras de la misma moneda. Las civilizaciones son fruto de ambas. Me explico:

Desde un punto de vista diacrónico (a lo largo del tiempo), al estudiar la Historia resulta que muchas verdades parecen estar compuestas de mentiras que vienen a ser ordenadas de tal forma que dan lugar a una imagen de la verdad. Desde un punto de vista sincrónico (en un punto concreto de la corriente temporal), las verdades son verdades y las mentiras son mentiras, y no es relevante que la imagen de una verdad se haya constituido en su substancia, digamos, con mentiras, porque la esencia es la misma verdad.

Un ejemplo:

La palabra latina nobilis significa, según el diccionario: "conocido, manifiesto, célebre, famoso; noble, de familia noble; excelente, de buena calidad". La etimología "correcta" (correcta desde el punto de vista científico de la Filología) es la siguiente: NO-BILI-S: "El que tiene la posibilidad de ser conocido", donde NO es una raíz para "conocer" y BILI indica posibilidad. Esta es la explicación "correcta" de la etimología desde un punto de vista diacrónico, atendiendo a las evoluciones que sufren las palabras a lo largo del tiempo.

Ahora bien, el concepto de Filología científica es puramente moderno. Es bien conocido que los Gramáticos antiguos eran más filósofos que filólogos. La lengua era para ellos una imagen de la realidad, y está claro que la realidad del presente es mucho más "real" y probable que la imaginaria realidad de un proceso de evolución por distintas etapas. No digo que esa evolución no exista en los hechos, pero su consideración como algo relevante corresponde exactamente a una visión dependiente del pensamiento discursivo espacio-temporal. Así que, desde un punto de vista sincrónico y siguiendo el concepto tradicional de gramática, podemos encontrar otra etimología bien diferente para la palabra nobilis:

Así, San Isidoro deduce, en parte "ayudado" por un error típico y arrastrado desde época Imperial, consistente en confundir la B con la V, que la etimología es NON-VILIS > NOBILIS. Es decir, "el que no es vil". Esta explicación, desde el punto de vista diacrónico que maneja la Filología, es claramente erróneo. Pero desde el punto de vista sincrónico, resulta perfectamente sensato. La poesía se entremezcla con la ciencia, y es así que lo noble, que debe su nobleza a no ser algo vil, encuentra en su nombre una imagen análoga a esa realidad, o a esa "idea" o imagen de la realidad.

Por esto dije al principio que verdad y mentira juegan entre sí. Esto plantea cuestiones importantes: ¿era San Isidoro un ignorante? Ciertamente, no. ¿Se tomaron en la Edad Media los errores por verdad? Sí y no. Desde un punto de vista superior, superando las oposiciones, en un digamos "más allá del 'bien' y del 'mal'", las mentiras contribuyen a formar una nueva imagen que refleja la verdad, de la misma forma que los errores cometidos por los hablantes de una lengua acaban confluyendo en una nueva lengua: ¿son las lenguas romances "erróneas" por haber aparecido como consecuencia del deterioro y la "contaminación" del latín? Lo cierto es que son lenguas en el presente. ¿Y qué es lo que existe, sino el presente? El pasado y el futuro no son más que ideas que el hombre se forma para evadirse de lo único que hay: lo que está pasando aquí y ahora.

Así que, siguiendo este razonamiento, las conclusiones parecen salir solas. El dominio propio de la Filología moderna (y de la ciencia en general) es descubrir los entresijos de los cambios. Así, puede parecer que no hay ninguna verdad, puesto que siempre se encuentran mentiras superpuestas a otras mentiras, errores que dan lugar a certezas, pero en cada momento presente, en cada etapa concreta sin salir de lo sincrónico, lo que hay son verdades. O más bien imágenes de verdades. Aún más: verdades parciales que, creciendo junto con las mentiras, dan lugar finalmente a nuevas verdades parciales. Teniendo en cuenta todas estas verdades y mentiras, sólo desde un punto de vista imparcial y "superior", puede accederse a lo Verdadero.

Así que la Edad Media pudo beber de errores de interpretación desde el Imperio Romano, pero con esos errores se dio lugar a nuevos ropajes para vestir la verdad. Así es como nacen y se forman las civilizaciones, las leyendas. Es más poderoso el mythos que el logos. A San Isidoro poco le importaba que nobilis procediera de donde procede. Lo que le importaba era el arquetipo, la esencia a que esa palabra, estructura, substancia, hacía referencia. Y ciertamente, y poéticamente, no erró. Pues el noble en verdad es el no vil.

Como se dice en cristiano, Dios escribe con renglones torcidos.

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