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Héroes y Caminos. Lectura espiritual de Spider-Man

Héroes y Caminos. Lectura espiritual de Spider-Man Hace poco he visto Spider-man 2. Estoy encantado con la película, la verdad. Me encantó la primera parte y la segunda no me ha decepcionado en absoluto, al contrario, hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una peli. A lo mejor no soy muy exigente, no lo sé. Pero no es mi intención hacer sesudas críticas; para eso están los críticos. A lo que yo voy más bien es a intentar expresar algunas de las impresiones que me ha producido la película, el personaje, la historia, desde una cierta lectura personal surgida con naturalidad.

Aclaro desde un principio que yo me crié con los tebeos de Conan, y no con los de los superhéroes de Marvel, aunque eso no significa que los desconociera, pero nunca profundicé en las historias de Spider-man, los X-Men y sus colegas, ni tampoco en las oscuras aventuras de Bat-Man, lo que significa que mi conocimiento del mito de Spider-man se reduce a los escasos escarceos con el personaje en mi infancia y a las dos películas de San Raimi que han sido estrenadas hasta ahora. Lo mío, en la adolescencia, eran los bárbaros, los monstruos, las civilizaciones antiguas como el mundo y los secretos escondidos en ciudades encantadas. En cuanto a Conan tengo que decir que es un héroe en apariencia más individualista que los superhéroes, en el sentido de que no lucha regido por códigos morales, sino que lleva su propio camino y se guía por su propia ética de honor y vitalismo. En realidad, creo que la verdadera diferencia entre Conan y los superhéroes es que el primero es más simbólico, y los segundos más morales. En el fondo, ambos viven entregados a la vida; Conan como un bárbaro (Edad de Oro, antes de la Caída, sin esquemas morales, simplemente viviendo, más allá del bien y del mal), los superhéroes como héroes civilizados que se sacrifican por los demás y luchan contra el mal (después de la Caída, con esquemas morales).

Bueno, y en cuanto a héroes de infancia no nos olvidemos del anime, pues para mí antes que Conan estuvieron los Caballeros del Zodíaco, a quienes agradezco desde aquí sus lecciones de humanidad y de mitología. ¡Gracias, Seiya, por levantarte siempre tras caer medio muerto; los demás no te apreciaban porque decían que eras tonto, pero yo vi tu grandeza! Sí, eso se llama perseverancia: que la vida te golpee una y otra vez y tú te levantes una y otra vez, diciendo sí a la vida y a la muerte, lo que toque. Y es que viendo a los Caballeros se aprendía lo que es el honor, la amistad, el espíritu de lucha, y sobre todo, ahora lo veo, la confianza, el vivir con fe en que, aunque mi cabeza me dice que al siguiente paso me muero, voy y doy el paso.

Pero me estoy yendo del tema de este post: Spider-Man, aunque mis últimas consideraciones también valen para este superhéroe. Viendo la película me he dado cuenta de que la trayectoria de Peter Parker (Spider-Man) se puede ver desde una perspectiva más profunda que la habitualmente abordada por la crítica; todo tiene muchas lecturas, y a veces me da la impresión de que la obra de arte supera habitualmente las expectativas de todos, espectadores y autor. La lectura moral del héroe suele ser el último paso que se da en la crítica. Se dice que el superhéroe se sacrifica por los demás, por salvar al mundo. Y esto es cierto. Me parece que se puede ir más allá: ¡Peter Parker, simbólicamente, anda todo un camino iniciático! Está dentro de ese camino, ha decidido renunciar a sus propios deseos y andar ese camino de entregarse a la vida (ver primera película), abandonarse a Su Voluntad, casi se podría decir en lenguaje cristiano. Ahora, en la segunda parte, comienzan a surgir las dudas. Y es que todo verdadero camino pasa por enormes desiertos y dificultades. El protagonista ve cómo todo se vuelve contra él, no recibe la consideración que desearía, ve desesperado cómo se le escapa todo lo que querría poseer, mientras él no hace más que dar su vida por el mundo.

¿Dije "por el mundo"? Aquí hay que aclarar algo. Nuestro héroe, en realidad, no se dedica a salvar el mundo en plan Supermán, deteniendo amenazas para toda la humanidad. Salva al prójimo. Se entrega al prójimo... ¡con auténtico amor! Con abandono de sí mismo. No lo hace simplemente porque sea "lo que está bien". Hacer lo correcto, para él, supone una prueba que va más allá de la simple moral, pues debe renunciar a sí mismo y entregarse plenamente al prójimo, que es el próXimo, el que está al lado, el ciudadano de la calle, el vecino. "Por cortesía de su amigo y vecino Spider-Man", dice la nota que deja siempre al ayudar a alguien. ¡Amor al prójimo! Esto es Evangelio puro. Pero no el de papel, no la letra, no. ¡Esto es Evangelio, Dharma, DARSE! La buena noticia: el Reino de Dios está cerca, está dentro, y se realiza en el Darse. Y Peter Parker no hace otra cosa que darse. Al prójimo. A la vida. Así es como se salva al mundo: asumiendo la responsabilidad de entregarse a la vida, dejando que se haga lo que se ha de hacer a través de ti. En la película, me pareció ver esto hasta en la forma de correr y "volar" del personaje: se mueve como abandonado, llevado por unas fuerzas que no son las suyas. Actúa movido por un viento que sopla donde quiere.

Cuando el camino de Peter Parker atraviesa el desierto y la penalidad (y al mismo tiempo que avanzan las dudas, va "perdiendo sus poderes"), tropieza y cae (también en sentido figurado, pues su poder ya no surge). Nada más natural. Se echa atrás, vuelve a las estructuras del ego, se vuelve a poner el verdadero disfraz, que no es el traje de superhéroe, sino esas gafas y esa actitud ante los problemas de los demás de "que lo haga otro". Vuelve a ser "una persona normal", pero ése es el verdadero disfraz, que oculta un egoísmo que es miedo ante la vida. Las cosas mundanas comienzan a irle aparentemente mejor, vuelve a ir bien en los estudios, pero algo le llama con más fuerza que nunca bajo la superficie, y en el fondo sabe que está fingiendo. Que por mucho que lo intente, no puede dejar de ser Spider-Man y Peter Parker al mismo tiempo. Se da cuenta, porque ya ha experimentado, ha saboreado lo que es entregarse a la vida y ser lo que es en el fondo. Y en ese caso, la consciencia de la realidad es ya muy fuerte como para olvidarse y volver a la mediocridad de una vida encerrada en las estructuras del ego.

Cuando Peter Parker empieza a darse cuenta de que así no va a ninguna parte, entonces es como el hombre que se arrepiente. En lenguaje cristiano, en cuanto uno se arrepiente de sus faltas, entonces ya ha sido perdonado. Y, entonces, la vida comienza a darte lo que necesitas. Es justo cuando Peter Parker se lamenta de estar en lo más bajo de su infierno interior y ha perdido toda esperanza, cuando se siente enormemente necesitado de amor, cuando al mismo tiempo reconoce su caída y ruega una salida, es entonces cuando la vida le da lo que necesita. Aparece una muchacha que vive en el edificio (y que aparentemente no pinta nada en toda la película) y se ofrece a darle de comer. Está recibiendo, porque para dar primero hay que recibir. Esta escena me conmovió, porque me di cuenta de que no se puede entender si no es desde este punto de vista. Es por estas cosas que creo que la buena obra de arte admite a menudo más lecturas que las que acaso el mismo autor imaginó (o quizá sí las previó, pero no las críticas que he leído, que consideran esta escena como absurda y sobrante). En mi opinión, esta escena que aparentemente no tiene sentido, en la que Peter Parker se come la comida que le ha preparado la vecina con dedicación entregada, es la escena central de la película, el punto de inflexión, desde la condenación hacia la salvación, desde la enfermedad (del ego) hacia la cura. ¿Y quién hace la curación? El amor. Peter Parker recibe, y a partir de entonces está de nuevo encauzado y capacitado para volver a DARSE.

Y eso es justo lo que hace. Poco a poco, en la medida en que se entrega y se decide a renunciar a sí mismo y darse a la vida, también recupera sus "poderes". Y al final, la vida le recompensa por su renuncia y su sacrificio. La chica que él ama y que también le ama a él comprende su decisión de renunciar a ella por su responsabilidad. Y ella acepta también su propia responsabilidad y elige permanecer a su lado.

En el fondo, todo se concreta en la elección. Es la Y de los pitagóricos, la encrucijada de Hércules (prueba por la que Peter Parker pasa en la primera película, en la que ha de elegir el camino que tomará en la vida), con un nuevo lenguaje. Todo hombre debe elegir entre ser lo que es en el fondo o no, entre darse o encerrarse. Puede ser una encrucijada moral en el sentido de hacer lo correcto o lo que uno quiere, pero es también más que eso. Es una cuestión espiritual, vital, esencial. Que arde como llama inextinguible en el corazón de todo ser humano. Todos podemos ser "héroes", porque todos somos "un héroe", además de nuestra "personalidad secreta" o mundana. No es nada nuevo. En lenguaje cristiano, todos somos "cuerpo de Cristo", todos podemos ser Cristo porque, además de quien somos, ya somos esa Luz en el fondo. Esa Luz cuyo nacimiento encarnado se celebra en el Solsticio de Invierno o Navidad. En lenguaje budista, dice Hakuin Zenji, desde su experiencia a través del Zen:

En este momento ¿qué te falta?
Se te manifiesta nirvana,
El lugar donde estás es la Tierra Pura.
TÚ ERES CUERPO DE BUDA.

5 comentarios

Logan -

Muchas gracias por la orientación, tomo nota.

Toni M. Jover -

Roy ha colaborado en numerosos guiones de las colecciones de Spider-Man, si bien su etapa más celebrada con el Trepamuros fue en la colección "Marvel Team-Up", con un por entonces novel John Byrne como dibujante. Forum editó hace unos años una trilogía reuniendo los números de Thomas y Byrne en Team-Up, aún se pueden encontrar con facilidad o encargar en las librerías especializadas. Windsor-Smith pasó creo que por "Amazing", pero no recuerdo en que numeración exacta.

La mejor etapa de Stan Lee a mi juicio es la de la llamada "Edad de Plata", principios de los 70, con una perspectiva que aún hoy es de rabiosa actualidad. Hace poco la hemos podido disfrutar reeditada por Forum en la "Biblioteca Marvel: Spider-Man", una excelente colección para iniciarse en el personaje, con el criterio siempre presente, claro, de que estás leyendo cómics de los 60 en los primeros números. Aún así, no dejan de ser encantadores por su arcaísmo.

En fin, te doy una ayudita para que el día en que todo se ande sepas por donde empezar a buscar.

Logan -

No he encontrado la referencia de que hablaba sobre BWS, pero lo que sí está claro es que mi también admirado guionista de comics Roy Thomas (encargado de Conan the Barbarian desde el principio) colaboró en The Amazing Spider-man. Qué maravilla el buenhacer de Roy Thomas... De Stan Lee en cambio no he leído nada. Todo se andará.

Logan -

Sí, conocer el Spider-Man original, el de los tebeos, es una cita que tengo pendiente, no creas que no me gustaría leer esas aventuras míticas. Lo malo es que no estoy muy enterado de si hay reediciones de la etapa clásica (además de la ingente cantidad de subetapas y demás, que desorienta bastante al neófito como yo), y lo que se publica ahora no sé si vale mucho.

Por referencias desde Conan el Bárbaro, creo que mi admirado Barry W. Smith dibujó algunos números del Trepamuros, ¿no? Otra buena razón para leer la serie.

Toni M. Jover -

Yo también me crié con Conan... pero sobre todo con el Trepamuros. Me gusta decir que nací el Día en que Murió Gwen Stacy, pues la fecha de portada del mejor cómic de la Historia, "Amazing Spider-Man" 122, fue julio de 1973: yo daba mis primeros berridos.

Heredé la colección de Spider-Man de mi padre, así que debe ser genético. Aún recuerdo cuando me escondía los tomos en lo alto del mueble del comedor, para que no pudiera alcanzarlos: entonces, eran "historias sólo para adultos".

Hoy, es el único superhéroe americano cuyas historias leo. Él es diferente a todos los demás. Sufre, ama y odia, pierde... Es humano. No lanza fuego por los ojos (ni rayos por el culo, que diría Braveheart), tan sólo salta como un insecto y cuando puede, golpea.

Sobrevive intentando hacer lo mejor para los demás, y su destino es, como tú dices, una incierta meta a través de un camino iniciático. La saga mítica del Hombre Araña, cortesía de Lee, Ditko & Romita y herederos.

Así que tienes razón, hazme caso: las películas de Raimi han sido buenas, lo mejor que podían haber sido. Algo superior sólo lo encontrarás en el Spider-Man original: el de los tebeos.