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Prerrafaelismo

Prerrafaelismo Últimamente estoy alucinando con el Prerrafaelismo, una corriente artística fundada en 1848 por un grupo de pintores ingleses. La Hermandad Prerrafaelita reaccionó contra el materialismo victoriano y la Royal Academy de Londres, inspirándose en los pintores medievales y renacentistas hasta Rafael. Estos artistas, también relacionados con la literatura, desarrollaron un arte muy preciso y realista, al tiempo que mágico y simbólico, rompiendo cánones establecidos de luz y estructuras, y reflejando bastante temas mitológicos e imágenes en la naturaleza. Además, propugnaron una visión de la actividad artística basada en la hermandad artesanal.

En la web de Almendrón hay una página muy útil donde se recogen enlaces interesantes sobre la Hermandad Prerrafaelita.

Especialmente estoy fascinado por las pinturas de John William Waterhouse (1849-1917). Suya es la imagen que ves arriba: Hylas and the nymphs. La pintura representa a Hilas, un joven que acompañó a Heracles en la expedición de los Argonautas, pero desapareció al ir a buscar agua a una fuente en el bosque, pues las ninfas que habitaban en sus aguas, al verlo tan hermoso, lo atrajeron hacia sí para conferirle la inmortalidad.

El Prerrafaelismo, y Waterhouse en particular, están siendo todo un descubrimiento para mí. Y lo curioso es que ya conocía un poco de oídas este movimiento, pero sólo a través de la influencia que tuvo en uno de mis dibujantes de cómic e ilustradores favoritos: Barry Windsor-Smith, que dibujó a Conan durante la primera parte de la mítica serie de comic-books Conan the Barbarian. Y este cuadro de Waterhouse me hace pensar en la película Sirenas (Sirens, John Duigan, UK-Australia, 1995), ¿te acuerdas de esa escena?

Merece la pena, para apreciarlo en todo su esplendor, que mires el cuadro de Hilas y las ninfas a un mayor tamaño en este enlace. Contemplad ese estanque, y esas ninfas y su mirada, esa emocionante delicadeza, esa belleza del paisaje, donde cada detalle brilla inmortal y eterno en el presente... Una delicia. Sí, es inevitable pensarlo: ¿quién fuera Hilas en ese momento eterno?

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