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El Fin de los Tiempos (IV): Edda de Snorri

El Fin de los Tiempos (IV): Edda de Snorri Una de mis visiones favoritas del Fin de los Tiempos es la de la tradición germánica, en la que se le da el nombre de Ragnarök ("destino de los dioses"). El texto de hoy está extraído del Gylfagining (El Engaño de Gylfi), que es una parte de la llamada Edda de Snorri, Edda en prosa o Edda Menor, un conjunto de textos mitológicos puestos por escrito por el literato y político islandés Snorri Sturluson en la Islandia medieval, hacia 1225.

Edda puede significar "Bisabuela", o estar relacionado con el nombre del dios Odín y significar "Poesía" o "Poética", aunque también podría hacer referencia a Oddi, lugar de Islandia donde se educó Snorri. En mi opinión, la palabra se refiere de una forma u otra a lo tradicional, a lo que se transmite de generación en generación, es decir, a la tradición religiosa de la cultura germánica. La otra parte de la Edda es la Edda Mayor o Edda en verso, que es una colección de poemas tradicionales mitológicos y heroicos, de los cuales un día presentaré una muestra en este Santuario, pues también hay en ellos referencias al Ragnarök. [Nota a 5-III-2005: dicha muestra se encuentra en la séptima entrega de esta serie: la Völuspá].

Me gustaría señalar dos aspectos que me llaman la atención. El primero es que también aquí se hace referencia a un mundo nuevo que renacerá de las cenizas del anterior, "un nuevo cielo y una nueva tierra", con lo que queda patente la doctrina tradicional de los ciclos cósmicos; aparece un mundo que, como la Edad de Oro hesiódica o el Paraíso terrenal de la Biblia, produce por sí mismo los frutos sin necesidad del trabajo del hombre, el cual se alimenta del rocío, vive en armonía. Lo que expresa la no separación entre "yo" y "el otro", la unidad primordial, la armonía perfecta del origen, antes de que el hombre comiera "la manzana del Árbol del Bien y del Mal" (esto es, el árbol del discernimiento, aquello que crea la separación inexistente entre las cosas, la ilusión, la falsa distinción que hace perpetuamente infeliz al hombre hasta que retorne al hogar y muera a este mundo para renacer desde el Espíritu).

El segundo aspecto que me gustaría señalar es que, en la tradición germánica y como se ve en este texto, lo que importa es luchar hasta el final. Los dioses se precipitan a su muerte, una muerte que ya conocen, pero que es el paso necesario para la renovación del mundo. Saben que van a morir, pero eso no importa: de todos modos, se lanzan a la lucha y se entregan totalmente a ella. Este es uno de los aspectos más característicos de la cultura germánica: el entregarse uno a su tarea con entrega y fidelidad totales, por simple amor al deber, sin otros velos morales de por medio.

Pero todo esto son ya interpretaciones. Volvamos al Fin de los Tiempos, y entremos ya en la fascinante lectura de los textos de la mitología nórdica. La Edda (la Bisabuela, la Poesía, la Tradición, como más te guste) nos cuenta al oído la última batalla de los dioses. Escuchemos...


EL RAGNARÖK

Entonces dijo Gangleri:

«¿Qué se puede contar del ragnarök? Nada he oído antes sobre ello».

Hár dice:

«Grandes cosas hay que decir de ello, y numerosas. La primera de ellas es que vendrá el invierno que llaman Fimbulvetr; entonces caerá nieve de todas direcciones, las heladas serán grandes y los vientos gélidos. El sol no valdrá. Tres inviernos se seguirán, y en medio ningún verano. Pero antes vendrán otros tres inviernos, cuando en todos los mundos habrá grandes batallas, y entonces se matarán entre sí los hermanos por avaricia, y no respetarán al padre y al hijo, ni en las matanzas ni en el incesto.

»Entonces sucederá lo que parece gran maravilla, y es que el lobo se tragará al sol, y a todos los hombres les parecerá gran calamidad. Entonces, el otro lobo apresará a la luna y causará así también gran perjuicio. Las estrellas se precipitarán desde el cielo. Sucederá entonces también que temblará la tierra y las montañas se derrumbarán, y todas las cadenas y las ligaduras se romperán y quebrarán. Entonces se soltará el lobo Fenrir. Se precipitará el mar sobre la tierra, porque la serpiente del Midgard se revolverá con furor de gigante y subirá a la tierra. Sucederá entonces también que se soltará el barco llamado Naglfari: está hecho con las uñas de los muertos, y es por eso que se evita que un hombre muera sin cortarle las uñas, pues ese hombre añadiría gran fuerza al barco Naglfari, que dioses y hombres hubieran preferido que no se llegara a hacer nunca. Hrym se llama un gigante que pilota Naglfari. Y el lobo Fenrir irá con la boca abierta, la mandíbula superior por el cielo y la inferior por la tierra; aún abriría más la boca si hubiese sitio para ello. Saldrá fuego de sus ojos y su nariz. La serpiente del Midgard escupirá veneno mientras encrespa los aires y los mares, y será terrible, y hará compañía al lobo.

»En este torbellino se rajará el cielo y de él vendrán cabalgando los hijos de Muspell. Surt cabalga primero, y hay delante y detrás de él un fuego abrasador. Su espada es muy buena, reluce con más brillo que el sol. Y cuando cabalguen sobre el Bifröst se romperá, como ya se dijo. Los hijos de Muspell avanzarán por el llano que dicen Vígrid: allí llegarán también Loki y Hrym y todos los hijos de la escarcha, y a Loki le siguen todos los hijos del infierno. Y los hijos de Muspell presentarán una magnífica formación de batalla. El llano Vígrid tiene 120 rast de ancho por cada lado. Y cuando sucedan estas cosas, se levantará Heimdall y soplará con fuerza el Gjallarhorn, y despertará a todos los dioses, y se reunirán en asamblea. Entonces cabalgará Odín hacia el puente de Mímir y pedirá consejo a Mímir para sí mismo y para sus huestes. Entonces temblará el fresno Yggdrasil, y no habrá cosa sin miedo en el cielo o en la tierra. Los Ases y todos los einherjar vestirán sus armas y avanzarán hacia el llano. Cabalgará primero Odín con su yelmo de oro y su hermosa coraza y su lanza, que llaman Gungnir, atacará al lobo Fenrir y Thor lo hará po otro lado, pero no podrá ayudarle porque tendrá terrible combate contra la serpiente del Midgard. Frey luchará contra Surt, y habrá dura lucha antes de que Frey muera: así morirá, porque no tiene la buena espada que le dio a Skírnir. Entonces se soltará también el perroe Garm que estaba atado ante el Gripahell; es el más horrible de los monstruos. Luchará contra Týr y se matarán los dos. Thor dará el golpe de muerte a la serpiente de Midgard y retrocederá nueve pasos: entonces caerá muerto en tierra por el veneno que le había escupido la serpiente. El lobo se tragará a Odín, que así morirá. Pero luego le atacará Vídar y pondrá un pie en la mandíbula inferior del lobo. Lleva en el pie un zapato hecho por todos los hombres con las suelas de cuero desgastadas en los dedos o el talón, que los hombres quitan de sus zapatos. Por eso debe tirar las suelas desgastadas el que quiera ayudar a los Ases. En la mano cogerá la mandíbula superior del lobo y le destrozará la boca, y ésta será la muerte del lobo. Loki luchará con Heimdall y los dos morirán. Entonces Surt arrojará fuego sobre la tierra y quemará todos los mundos».


EL MUNDO NUEVO


Entonces dijo Gangleri:

«¿Qué será después, cuando se hayan quemado el cielo y la tierra y todo el mundo, y hayan muerto todos los dioses y todos los einherjar y toda la humanidad? ¿Dijísteis antes que los hombres vivirán en un mundo para siempre?»

Entonces responde Thridi:

«Habrá muchos lugares buenos y muchos malos. El mejor estará en Gimlé, en el cielo, y se beberá allí magníficamente, y los que quieran disfrutarán en el palacio que llaman Brimir, que está en Ókolnir. Hay también un palacio grande y horrible, cuya puerta mira al norte y que está hecho con los esqueletos de las serpientes, como una casa de mimbre, y las cabezas de las serpientes miran hacia dentro de la casa y escupen veneno, de forma que por las salas corren ríos de veneno. Esos ríos han de vadearlos los que rompieron juramentos y los asesinos.

»Y aún es peor en Hvergelmir».


EL NUEVO COMIENZO


Entonces dijo Gangleri:

«¿Acaso habrá aún dioses, y habrá tierra y cielo?»

Hár dice:

«Surgirá la tierra de los mares y será entonces verde y bella: crecerán los campos sin sembrarlos. Vivirán Vídar y Vali, y no les dañarán las heridas ni el fuego de Surt, y vivirán en Ídavellir, donde antes estuvo el Ásgard, y allí vendrán los hijos de Thor, Módi y Magni, y tendrán a Mjöllnir. Vendrán entonces Baldr y Hödr desde el infierno, se sentarán todos juntos y hablarán y recordarán sus runas, y conversarán sobre lo que había sucedido, sobre la serpiente del Midgard y el lobo Fenrir. Entonces encontrarán en la yerba los escaques de oro que habían pertenecido a los Ases.

»Y en el lugar llamado bosque de Hoddmímir se habrán escondido del fuego de Surt dos hombres que se llaman así: Líf y Leifthrasir, y comerán rocío. Y de estos hombres vendrá la gran descendencia que habitará todos los mundos.

»Y te parecerá extraño que Sol haya tenido una hija no menos bella que ella misma, y seguirá los pasos de su madre.

»Pero si quieres seguir preguntando ya no sé qué se te responderá, porque no oí nunca a nadie hablar más allá de la marcha de los tiempos. Aprovecha lo que aprendiste».


(Capítulos LI, LII y LIII del Gylfagining, dentro del libro: Snorri STURLUSON, Textos Mitológicos de las Eddas, ed. por Enríque Bernárdez, colección Libros de los Malos Tiempos, Miraguano Ed., Madrid, 1998).

8 comentarios

Toni M. Jover -

Ja ja sí me lo parece, Logan, muy observador.

El placer es mío. Por cierto, se te dan bien los arrebatos poético-místicos.

Logan -

Sí, de acuerdo contigo, estamos en una total decadencia intelectual, social, etc. Puede que tenga que ver con ello lo patriarcal, como dices, aunque tampoco abogaría por un cambio total a lo matriarcal. Sol y Luna, hermanos. Aunque el camino que recorre la Historia es difícil de captar, ¿a dónde nos llevará? No lo sé. En mi poética-simbólica concepción-ideación sobre "lo que puede venir", ambas partes son necesarias, Sol y Luna, Padre y Madre. El hecho es que tiene que haber "algo" porque ahora mismo vamos directitos a la "nada", me parece a mí, vamos. Y para que nazca algo, debe haber "padre" y "madre".

Sobre la Luna, hace poco alguien me contó algo que me tocó una cuerda en el fondo. La luz de la luna ilumina la noche con una luz plateada, gris, no cegadora y fuerte como la del sol sino suave, acariciadora, maternal. En la noche iluminada por la luz lunar, no se distingue apenas la separación entre los objetos, todo está muy difuminado... Como en el momento simbólico de "antes de la Caída", cuando no hay separación, cuando todo es Uno, cuando soy lo mismo que el árbol y nada me separa de la persona que tengo enfrente. Ah, la luna, la noche, la cálida y acogedora oscuridad...

En fin: fin del arrebato poético-místico. Bienvenido sea el Sol, bienvenida la Luna.

Por cierto, que tu blog me parece "un poco tirando a lo lunar y nocturno" y el mío "un poco tirando a lo solar y diurno", ¿no te parece? Poetizando, amigo. Un placer.

Toni M. Jover -

O puede que como resultado de las invasiones indoeuropeas, es una de las hipótesis que se barajan, aunque quizá sea simplificar demasiado: hablaríamos de a partir del 2800 a.C. aprox. y según las regiones. La idea cíclica que expresas como "ritmo de los tiempos" es seductora.

De todas maneras, la fusión, a mi parecer, habría resultado más en la forma que en el fondo: ha guardado una apariencia (y a veces ni eso), pero siempre ha acabado manifestándose como plenamente "solar", al menos en lo que al Viejo Mundo se refiere (Oriente Próximo, Europa y Norte de África).

Bueno, son sólo especulaciones, pero creo que vivimos sumidos en un patriarcado en decadencia, tanto intelectual y religioso como social.

A veces me veo tentado por una lectura más allá de lo poético-simbólico, como tú dices, en este tipo de mitos. Pero eso sí que es ya especular demasiado...

Saludos, Logan.

Logan -

No conocía la anécdota, pero poética-simbólicamente resulta encantador imaginar la reconciliación de sol y luna, padre y madre, esencia y substacia, o como diría René Guénon Hyperbórea y Atlántida, en la integración que hace el cristianismo de los dos aspectos, solar y lunar, de Cristo y María. En todo caso, me parece que es muy interesante esa fusión de una tradición solar y una lunar, que supongo que socialmente se vio manifestada por la invasión o expansión de pueblos o creencias solares-patriarcales superponiéndose a lunares-matriarcales. Y realmente me parece lo más adecuado que el sol y la luna cohabiten, como Apolo (sol) y Ártemis (luna), gemelos. Es curioso que se produzcan casi simultáneamente esos "cambios", esos "matrimonios" en las tradiciones, que parecen bellamente reconciliar polos opuestos en lo simbólico, independientemente de las influencias culturales, sociales, etc. que jueguen en cada caso... ¿Un "ritmo de los tiempos"?

Toni M. Jover -

A eso mismo me refería, Logan, a eso y a la dialéctica del conocimiento digamos "apolíneo", de iluminación, propio de las religiones solares o monoteístas, versus conocimiento llamémosle "mágico", de intuición, propio de las casi extintas religiones de corte lunar.

Te cuento una anécdota que no sé si habrás escuchado: en tiempos de Jesús de Nazareth era superstición entre los hebreos que la "maldición" histórica del pueblo judío era el castigo de Lilith por haber sido despreciada en favor de un dios profético, "intelectualmente homosexual", que diría Robert Graves.

No son pocos los que opinan que la inclusión de María en la devoción cristiana, que al fin y al cabo en sus orígenes no era si no un judaísmo renovado, fue, independientemente de la posible influencia egipcia, resultado de un intento por "apaciguar" la ira de la Diosa recurriendo a su cara más amable: la de Madre.

No, no son muy diferentes como dices nuestras respectivas interpretaciones del mito de la Caída, salvo en que yo quizá me declaro más dubitativo: observo la opción demiúrgica, y la rebelión "luciferina", un sendero que quizá conduzca a un verdadero conocimiento. El Otro Camino. De todas maneras yo no soy practicante, sólo elucubro... ;)

Que la ira de Crom no caiga sobre nosotros.

Logan -

Por otra parte, retomando un punto de tu comentario que he dejado olvidado, ¿a qué te refieres exactamente con tu alusión a Lilith-Tiamat-serpiente? Creo que no he pillado del todo lo que querías decir, así que corrígeme si no era esto: que en la nueva religión mosaica se habría reutilizado la imagen anterior de la diosa-serpiente de la sabiduría dándole el papel de "malo". Si es eso, coincido con ello. Parece bastante frecuente que las religiones reubican elementos anteriores en su nueva simbología, en mi opinión con bastante coherencia. Y esto no es exclusivo del judaísmo y parece obedecer a un cierto "ritmo de los tiempos" en lo simbólico, mira a Apolo sustituyendo a la serpiente Pitón en el santuario de Delfos/Python. Por otra parte queda el "efecto secundario" de que, por ejemplo en este caso, la serpiente, que no siempre fue "malvada", queda estigmatizada en Occidente de por vida. Pobrecilla... Que se lo digan a Conan perdido en un desierto de Estigia lleno de adoradores del vil Set... ;)

Un saludo, Toni.

Logan -

Muy interesantes tus comentarios, Toni.

En realidad no estoy seguro de que andemos muy alejados en cuanto a nuestra interpretación del fruto prohibido y la Caída. El Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal es el árbol del conocimiento, sí. Yo interpreto este símbolo desde el punto de vista de la sabiduría de las corrientes místicas, en las que el conocer (con minúscula, digamos, el conocer las cosas) es la raíz del sufrimiento. Otra cosa es el verdadero Conocer (digamos el Conocimiento con mayúscula), la Gnosis, que es igual a Ser, que entiendo como el volver a no-conocer y simplemente vivir (a lo que apunta el misticismo), no sé si me explico. Considero que ese Conocimiento no es lo mismo que aquello a lo que alude el citado árbol del Edén bíblico. Mi impresión es que en el lenguaje bíblico, el hombre en su estado primordial simplemente VIVE, sin preocuparse de nada, sin sufrimiento, sin conocer ni diferenciar las cosas; cuando come del fruto prohibido, entonces empieza a conocer. Y conocer implica discernir lo uno de lo otro, yo de ti, "lo que está bien" y "lo que está mal".

Así que este "conocer" es la causa de la caída del ser humano, porque ya no vive en un estado de armonía semejante al de los animales (que no conocen-disciernen nada, no tienen consciencia reflexiva, y por tanto no sufren ni tienen consciencia de la muerte, simplemente viven y mueren). El hombre, al haber comido el fruto del conocimiento, esto es, al depender ahora de la razón, la facultad del raciocinio o discernimiento que "conoce-clasifica-domina" las cosas, se ve limitado y "expulsado" de la armonía primordial y "condenado" a vagar por el mundo.

Muy sugerente me parece también, como a ti, la similitud entre el mito de Prometeo el del diablo. Siguiendo con mi interpretación personal del asunto, veo muy claro el fondo común de ambos mitos. Prometeo ofrece a los hombres el fuego, la técnica, que no es más que una extensión del conocimiento racional. El mismo tipo de conocimiento que el que representa la manzana. La única diferencia que veo es que en la tradición griega no se ve este hecho de forma tan negativa como en la hebrea, puesto que Prometeo no es "demoníaco", y de hecho Herakles incluso acaba salvándolo de la roca del Cáucaso, redimiéndolo. Habría mucho que hablar sobre la función "limpiadora", reintegradora, "redimidora" o transformadora de Hércules, por cierto.

Bueno, pero ya me iba del tema, como siempre. Decía que Prometeo parece menos "negativo" que el diablo. Diferencia de superficie en los símbolos. En el fondo, me parece que se puede entender lo mismo: ese acceso al conocimiento racional que impide al hombre vivir en armonía. Y ese conocimiento racional va unido a la construcción de un ego (diferenciación entre yo y lo otro, a la que me refería, me parece, en el post del Ragnarök). Esto no significa que ese "conocimiento racional", "fuego" o "manzana del conocimiento" sea "malo" (aunque la simbología judeocristiana acaba conduciendo a esa interpretación moral), sino que implica una "caída" de aquella armonía o conocimiento verdadero no limitado (gnosis), y hace necesario un "retorno", un "domarse a sí mismo" o abrir puertas hacia aquella armonía (religiones y misticismos). Para "volver a vivir en armonía", en la tradición griega aparece la figura de Hércules, y en el judeocristianismo aparece la función de Cristo, reintegrador de Adán al Paraíso. Pero como diría Michael Ende, "eso ya es otra historia".

Toni M. Jover -

Muy interesante introducción como siempre, amigo Logan.

Pero difiero contigo en la interpretación del episodio arquetípico del "fruto prohibido" y la expulsión del Paraíso. En el caso judío, el "Árbol de la Ciencia del Bien y del Mal" es el árbol del conocimiento: de forma en apariencia incongruente, el comer su fruto, es decir, el conocer, es causa de la caída del ser humano.

Quien tiende la manzana a Eva es Satán en forma de serpiente... No son escasos los textos judíos antiguos e incluso cristianos que, directamente, mencionan a Lilith como ofrendadora de la manzana.

El icono más antiguo relacionado con Lilith es la Serpiente, y hay evidencias de que antes del monoteísmo mosaísta ésta gozaba de gran adoración como diosa de la sabiduría. Su forma original pudo ser similar a la de la madre oscura Tiamat mesopotámica, serpiente de los orígenes, manifestación del Gran Ciclo en sí mismo. El yaveísmo la marginaría a la condición de diosa infernal, enemiga del Hombre.

También es curioso que la manzana sea tendida a Eva, Yahvá en hebreo, "La Que Vive". Yahvé, "El Que Vive", es el nombre del Dios mosaísta. Aquí huele a revolución religiosa.

Por otro lado, siempre me ha parecido evidente la similitud entre el mito griego de Prometeo y el judeocristiano de Lucifer: ambos son castigados por ofrecer algo vedado al Hombre por un dios "impío", en el primer caso el fuego, en el segundo la manzana... ¿del Conocimiento?