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Santuario

Del diario de a bordo

Viernes, 3 de diciembre 2004, viento hacia el Norte, bruma en Occidente y extrema claridad en Oriente. Amaneció nublado y fresquito y a media mañana comenzó a caer una leve lluvia. Avistada una isla desierta y rocosa. He desembarcado y explorado la zona, encontrando una oscura cueva. Los signos no mienten: es una entrada al Inframundo. Bajaré para adentrarme en las profundidades de la Tierra y enfrentarme al dragón. Han de ser cinco jornadas en la oscuridad y el silencio. Que el Cielo me ayude.

Logan.

3 comentarios

Logan -

Por cierto, Toni, gracias por los ánimos que me envías. Descender a los Infiernos es siempre una tarea dura.

Logan -

No me molesta en absoluto, Toni. Al contrario, se agradece, así como tus interesantes alusiones a la etimología de Logan y a los mitos celtas, y la inclusión de los grabados de Durero, muy interesantes.

Un placer.

Toni M. Jover -

Espero, amigo Logan, que sobrevivas a tu descenso a los Infiernos.

Me he tomado la licencia de hacer una entrada en mi bitácora para anunciar tu iniciativa sobre los Textos del Fin del Mundo, que ya sabes que me parece de gran interés.

Supongo que no te molesta. En caso contrario, sólo has de decírmelo y la eliminaré.

Saludos.