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Santuario

Sabores dominicales

Un regalo. Un amigo me ha regalado un libro, Hiperión, de Hölderlin. Libro usado, leído, saboreado, cargado de vida. El regalar es un "hacer sagrado", como el sacrificarse o el renunciar. Haciendo estas cosas es como dejamos al Espíritu que viva encarnado, así es como nos acercamos al vivir despierto. Aceptar y soltar: eso es el vivir. ¿Qué hacemos todo el tiempo sino tomar y dar? Siéntate por un momento y quédate a solas contigo mismo. ¿Qué es lo que está ocurriendo, bajo el discurso racional de la cabeza? La respiración. Aspirar y espirar, tomar y dar, aceptar y soltar. Como un acto inconsciente generalmente. Todas las funciones vitales del ser humano se reducen a eso: aceptar y soltar. Cuando andamos, lo mismo: ahora un pie avanza, y el otro se recoge, y ahora el otro avanza, y el otro se recoge. Lo mismo ocurre en el arte de la conversación. Son símbolos vivientes de lo que hay. No hacemos más que aceptar y soltar, y no nos damos cuenta. La vida es eso. No hay más; todo lo demás lo interpone la cabeza: obstáculos entre tú y la Vida. Mejor dicho, falsas distinciones donde no hay ni tú ni Vida, ni tú ni yo, sino simplemente Eso. ¿Qué es eso? Por debajo de todas las ideas de ti mismo, de Dios, de los demás, ¿qué queda? Misterio. ¿Qué es la vida? Misterio incomunicable, inexpresable, no comprensible con la razón, vivido y expresado en el aceptar y soltar, manifestado en el amor. El egoísmo es la negación del Misterio que somos. El regalar es un rito, una acción polarizada en el Misterio, una aceptación de la Vida, un acto de amor. El darse siempre es eso. Dejar que la Creación continúe. Consentir.

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