Blogia

Santuario

Epílogo

Epílogo

Santuario era un blog o bitácora personal. Abrió el 17 de noviembre de 2004 y cerró el 9 de mayo de 2006.

Los contenidos de Santuario pueden ser consultados mediante el archivo por meses, o bien a través de la siguiente división temática:

Ficciones: Algunos textos breves de literatura fantástica, comentados.

Miradas: Críticas y comentarios en torno a películas, libros, relatos, poemas y algún cuadro.

Pensamientos: Reflexiones y opiniones (ingenuas pero bienintencionadas) sobre diversos temas.

Saberes: Unos cuantos textos filosóficos, míticos o religiosos, comentados.

Sabores: Un conjunto bastante heterogéneo en el que caben reflexiones, recreaciones, poemas y alguna prosa poética.

Se mantienen, en la columna de la derecha, los vínculos a los blogs amigos, sin los cuales éste no habría sido el mismo.

Fin

Este blog ha llegado a su final.

Con un planteamiento diferente, seguiré escribiendo en otro lugar.

De momento, eso es todo. Nos leemos.

Para acabar, un poema

Un poema de William Wordsworth:

LAS MESAS SE VOLCARON

¡Arriba!, ¡arriba!, amigo mío, y aclara tu mirada,
¿por qué afanarse y preocuparse tanto de ese modo?
¡Arriba!, ¡arriba!, amigo mío, y deja tus libros,
porque en otro caso te habrás de volver doble.

El sol sobre la cima de la montaña,
un suave lustre fresco,
por todos los largos campos verdes ha extendido,
su primer amarillo dulce de la tarde.

¡Libros! es un pugnar aburrido y sin fin,
ven, escucha el verderón del bosque,
cuán dulce es su música; por mi vida
que hay más sabiduría en él.

¡Y escucha! ¡cuán alegre canta el tordo!
Y no es predicador mezquino;
acércate a la luz de las cosas,
Deja que la Naturaleza sea quien te enseñe.

Tiene un mundo de riquezas preparadas,
para bendecir nuestros pensamientos y nuestros corazones-
sabiduría espontánea que se respira con salud,
verdad inspirada con alegría.

Un impulso del bosque primaveral
puede enseñarte más del hombre;

de la moral del bien y el mal,
que todos los sabios reunidos.

Dulce es el conocimiento que trae la naturaleza;
nuestro intelecto asombrado
desfigura las formas hermosas de las cosas;
-asesinamos para poder ser minuciosos.

Basta de ciencia y de arte;
cierra esas hojas yermas;
ven aquí, y tráete un corazón
que contemple y que reciba.

Meta

Estoy preparando un nuevo weblog en el que me dedicaré sólo a escribir reseñas de libros, cine, discos, exposiciones, etcétera. Será un medio para mejorar mi estilo y aprender a hacer crítica a través de la práctica regular.

Aún no sé si Santuario seguirá en activo o no.

Informaré.

Gota a gota

reVolución o Vendetta... ¿Vino o Veneno?

Lluvia sigue percutiendo. (Gota a gota repercute.) Ritmos de fin de ciclo acelerado. Paso a paso viene el día de luna con blanca vela. Gateando. Goteando. Nueva singladura, jarro de agua fría.

¿Sigues ahí, planetaria poesía? ¿Dormitas en gruta o respiras en cada gota?

Ecos percusivos en mi mente agarrotada. V de Vendetta, momentos estelares: Dios vive en la lluvia. Grito en cada gota que golpea en mi aturdida melopea. Y al final, lo único que queda es el amor. Si no, nada.

Gota, gota, horada la piedra, o apedrea la hora, como gustes.

Plip, plop

Pasó la Procesión del Santo Entierro y el cielo parecía romperse. El ciclo se repite y los ritmos rituales saludan a la Primavera y acompañan al misterio en su símbolo de muerte y resurrección. La semana que viene, otros ritmos (más saturnales que cristianos) se sumarán inconscientemente al rito. Al final, el hombre siempre manifiesta de formas nuevas su necesidad de participar de la Naturaleza.

La lluvia repiquetea contra mi ventana. Algo querrá decirme.

Vía Spaceman he dado con una interesante explicación audiovisual de 2001, la obra maestra de Kubrick. Otro símbolo de la muerte y la resurrección. Del hombre viejo al hombre nuevo, del hombre racional al niño de las estrellas.

Sigues ahí, gota y gota y gota. Pequeñas estrellas listas para explotar como palomitas de maíz. ¿Supernovas de consumo rápido? O rocío sobre vidas enjoyadas de belleza. Poesía, dame un beso. Baila conmigo, lluvia.

Los reyes nos han engañado

Los reyes nos han engañado

Los reyes nos han engañado. Montañas de coronas manchadas de sangre refulgen en el río de la Historia. Cegados, pisoteados, duermen los hijos de los hijos de los hijos de Adán. Y de Eva. El macho de la manada se ciñó el oro y la espada y quiso atar al Misterio con un nombre que le diera poder. El hijo de los dioses puede hacer lo que le venga en gana. Su voluntad es la voluntad del cielo. ¡Mentira! El diablo se vistió de ángel de luz. Los esclavos de la codicia encadenaron a los hijos libres del cielo y de la tierra y proclamaron la divina naturaleza de su poder. Mentiras ensangrentadas del Rey Carmesí.

Escuchad, poderosos de la Tierra: no sois mejores que los demás. Se me saltan las lágrimas de rabia y tristeza mientras lo grito al viento. La corona os otorga un solo privilegio: ser lo más bajo de entre lo más bajo. La sangre derramada durante las innumerables eras del hombre pesan sobre vuestras cabezas. ¿Cuándo os veréis libres de tamaña carga?

Escúchame, hermano. ¿Crees en el día venidero? Un día de campos floridos para siempre... El día de la libertad, de la hermandad. Sin ríos de sangre de utopías y horror. Sólo la verdadera paz en el eterno presente. Ha de venir; me lo dice la pena cósmica de origen desconocido. Algo vibra y es heraldo y esperanza. El Espíritu gime y gime y gime con dolores de parto. ¿Crees que últimamente anda callado? Trabaja en silencio.

Simplemente ser

El hecho de que un árbol es un árbol es muy importante para nosotros. Nos beneficiamos un montón de que el árbol es árbol. De la misma manera, una persona debería ser una persona. Si una persona es verdaderamente persona, viviendo feliz, sonriente, entonces todos nosotros, todo el mundo, se beneficiará de esta persona. Una persona no tiene que hacer un montón de cosas para salvar el mundo. Una persona ha de ser una persona. Esto es el fundamento de la paz.

Thich Nhat Hanh.

Amor(¿es?)

EL TERRÓN DE BARRO Y EL GUIJARRO

«No busca el amor a sí mismo complacerse,
ni por sí mismo tiene algún cuidado,
mas es por otro por quien su alivio concede,
y un cielo construye en la desesperación de un infierno.»

Así cantó un minúsculo terrón de barro
pisoteado por los cascos de las vacas;
mas un guijarro del arroyo
murmuró cantarín estos metros adecuados:

«El amor busca tan solo a sí mismo contentarse,
a otro encadenar a su deleite,
se alegra con la pérdida del contento ajeno,
y un infierno construye al ultrajar al cielo.»


William Blake.


¿Soy un terrón que sueña que es un guijarro soñando con ser terrón? ¿O no soy ni barro ni piedra? ¿O las dos cosas y ninguna? El terrón es sabio. ¿Es sabio o simplemente es? ¿Y el guijarro cantarín? ¿Es sabio o se engaña? ¿Y cómo saber quién de los dos se engaña? ¿Y si no hay ni verdad ni mentira? ¿Acaso no están hechos el terrón y el guijarro de la misma sustancia?

Es lunes

Don Quijote ha muerto. Larga vida a don Quijote, flor y espejo de la andante caballería.

Quisiera irme a Islandia algún día, aunque no sé muy bien para qué. Bueno, algunas ideas raras tengo: visitar el Dimmuborgir, aprender la lengua de Snorri Sturluson (para qué, ¿para leer las Eddas en la lengua original?; anda que no tiene gracia la idea), asistir a un concierto de Falkenbach (curiosa idea también, ya que Vratyas Vakyas, único integrante de la banda de viking metal, vive en Alemania), buscar la entrada al centro de la tierra con el libro de Verne en el bolsillo y alguna cosa más que espero descubrir allí. Sorprendedme, dioses (y diosas) del norte. (Ahí, ahí, en el "sorprendedme", está el meollo del asunto, creo. En fin, ya encontraré alguna buena razón para justificar la nada razonable y creciente atracción que siento por los países escandinavos.)

Desde que leyera Temblor de Rosa Montero (años ha) quedó un sabor agradable y ganas de más. Cuando Góngora, Quevedo y los demás muchachos de la BBB (Baroque Blues Band) me dejen un respiro, acometeré la fazaña de leer su Historia del rey transparente en tiempo record antes de pasar al teatro de Lope o lo que toque. ¿O no? Ya veremos, pues aún tengo a la cola otras cosas, como Hamlet, que me gustaría leer antes de ir a ver la obra al teatro (nota mental: punto esencial: la compañía). Sea cuando sea, ahí te tengo, Rosa. No me olvido de ti. Y menos con esa mirada-sonrisa tan fantástica que tienes. Y menos habiendo oído que te interesaste por el Manifiesto. Y menos habiendo oído asimismo que te desvinculaste de él. Y es que eso tiene un punto interesante, que el Espíritu va y viene y se va adonde quiere y como le va en gana, como el viento, y no para en textos ni en manifiestos si no es para gastar alguna broma que luego alguien se toma en serio. Libertad, divino sueño que el viento vive como única realidad.

Por cierto. Según la entrada de Dimmu Borgir (el grupo musical) en Wikipedia, "El Dimmuborgir es una localización al este de Mývatn en Islandia. Esta zona está marcada por actividad volcánica que hace que parezca una antigua ciudadela, con columnas y humo sulfúrico. En el folklore de Islandia se dice que Dimmuborgir conecta las regiones infernales con la tierra."

Ya sé por dónde empezar a buscar el Centro, amigo Julio. Pero, como comentó otro amigo mío (éste aún vive y además lo veo a menudo) el otro día, viajar es interesante ante todo y quizá únicamente por la compañía. Ya lo dije. El punto esencial. Aunque tal como yo lo veo, en soledad también se da una compañía muy especial, una relación directa entre el que mira y lo mirado, el que vive y lo vivido. Sobre todo, cuando el paisaje es nuevo. Y, si Dios quiere, que desaparezca la separación, pues no hay más que acto de mirar y vida. (Ojo, que te vas por los cerros...) Pero, ah, la compañía. Sí. Punto esencial, lo mires como lo mires. (Voz al viento): ¿Quieres venir conmigo a Islandia a hacer no se sabe muy bien qué?

Me gusta viajar solo, de todas formas. Así que, oh, viento, puedes sentirte aludido. Llévame por ahí, que me pongo guapo.

Juego

Allí fuera, el mundo se tambalea. Pero no importa. Porque AQUÍ Y AHORA, cada instante nace una supernova. Nada le falta al momento presente.

Mientras unos niños se emborrachan para olvidar que la vida duele, otros niños, aún con cuerpos infantiles, juegan en el parque. Para ellos, todo es puro juego. La vida juega a nuestro alrededor. Sin reglas, sino sólo el amor. Pájaros y árboles de nombres ignotos, sonrisas, miradas, conversación, respiración.

¿Quién dijo que hoy no brilla el sol? Sigue caldeando. Aquí, ahora, bien presente en nuestros corazones.

¿Jugamos?

Don Botellón

Los niños no saben vivir, por eso salen a beber.

Los niños borrachos son huérfanos. Sus papás no saben cómo educarlos. Su madrastra, la Sociedad, sonríe complacida; sus retoños hacen lo que se les manda: beber y vomitar la basura de la que se sustenta, y vuelta a beber, y a vomitar. Y a tiritar en esta noche oscura. Su padrastro, el Estado, se lleva dramáticamente las manos a la cabeza; sin embargo, su colaboración y permisividad con el nihilismo-hedonismo que naturalmente sustenta al capitalismo-consumismo le hace cómplice, si no artífice.

Asco.

Estado y Sociedad, ahora, pasarán a representar el papel que toca en la obra: la lucha contra el Mal. Hoy, el Mal se llama don Botellón. ¡Ja! Qué malo es don Botellón.

Montañas...

Montañas...

[melancholic mode on]

Echo de menos las montañas. Echo de menos mi hogar norteño acunado por montes, cielo y bosques. Espacio salvaje donde los dioses juegan a los dados con los corazones de los hombres. Allí donde vive cada piedra y canta cada árbol. Allí donde a veces un dios, o una diosa, o un sol, o una luna, brillan como fuegos fatuos en nocturno ritual de amor furtivo. Estallan corazones en mi pueblo montañés; gobiernan Afrodita y Dioniso.

La sencillez, la libertad, la vida totalmente otra que es la vida en las montañas. La magia. La luz y las sombras. Y el sol y la luna y las estrellas y los ojos de las muchachas enamoradas.

Y siento vivamente que si no vivo eso, no vivo. ¿Dónde está aquella luz, aquella prosa poética que era la savia de cada día, aquella maravilla, aquel suspiro interminable, aquella energía inagotable? Aquí, en las horas oscuras de este pequeño mundo tecnificado, sólo veo soledad, ciudad, muerte, tristeza, añoranza. Apenas un reflejo marchito de lo que fue aquella supernova que destruyó murallas e iluminó el universo durante un tiempo tan hermoso, pero tan breve...

Quiero vivir contigo, cabalgando supernovas para siempre.

[melancholic mode off]

Escenas de una obra inconclusa

Escenas de una obra inconclusa

[I]

En aquel momento, vislumbré el abismo al que me había arrojado. "Ya está", me dije. "La he cagado." Encendí un cigarrillo y fruncí el ceño al notar el desagradable sabor del humo. No fumaba desde hacía meses. Mientras la combustión hacía su trabajo y nicotina y alquitrán llenaban el vacío de mis pulmones, pensé: "No hay marcha atrás". En efecto, el miedo se instaló en mis vías respiratorias y el humo ocupó el espacio de mi mente; un mundo estalló en mil pedazos y no pude reconstruirlo con los escombros.

Quizá vaya siendo hora de apagar el cigarrillo.


[II]

"La vida es maravillosa". Lo dijo el hombre de pelo cano con mirada risueña. Como respuesta guardé silencio. En realidad, sentía ganas de espetarle: "¿Ah sí? Pues tal como yo lo veo ahora, la vida es una puta mierda". No sé si el hombre de pelo cano hablaba desde cierta experiencia real de lo que decía o si estaba en una nube. Es verdad que la vida es una maravilla (me fío, lo acepto aunque mi mente ponga reparos), pero lo que yo, persona singular, experimento durante la tormenta es miedo, confusión, angustia, dolor. De poco me sirve que me digan que la vida es maravillosa cuando me están pinchando y duele. Hasta que llegue el momento en que vea la maravilla en lo que me gusta y en lo que me disgusta, el sufrimiento es una jaula que no me deja respirar.


[III]

El chico pesado que me daba dolor de cabeza adoptó un aire serio mientras sostenía un cigarro especial entre los dedos. "Hay ocasiones en que uno tiene que decir... ¡a tomar por culo!... y pensar en sí mismo".

Qué razón tenía el chico pesado que me daba dolor de cabeza, aun con cigarro especial entre los dedos.


[IV]

Es lo que había estado gritando en silencio desde hacía tiempo. "Fuego, camina conmigo". ¿Qué es lo que encontré? Fuego. Encendí el pitillo y ya me está quemando los dedos. Decidimos abandonar la seguridad de nuestros reinos para vivir la aventura de Troya; las naves están ardiendo en la playa. Coge una espada y pelea, muchacho. Poco importan las murallas de Ilión; baja de las nubes, siente el calor de la tierra. Abrirte camino entre la batalla es tu única opción. Que no te pisen mientras te lamentas por reinos perdidos y ciudades soñadas. Suelta todo el humo y respira aire fresco. Camina sobre las cenizas que dejó el fuego. Y no mires atrás.

No mires atrás.

A las Parcas

A las Parcas

El caballero y la Muerte, en El Séptimo Sello (1957), de Ingmar Bergman.


Ven, amigo. Sube al escenario y canta en este día de oscuridad. Con todos ustedes, el maestro Friedrich Hölderlin:

A LAS PARCAS

Dadme un estío más, oh poderosas,
y un otoño, que avive mis canciones,
y así, mi corazón, del dulce juego
saciado, morirá gustosamente.

El alma, que en el mundo vuestra ley
divina no gozó, pene en el Orco;
mas si la gracia que ambiciono logra
mi corazón, si vives, poesía,

¡sé bien venido, mundo de las sombras!
Feliz estoy, así no me acompañen
los sones de mi lira, pues por fin
como los dioses vivo, y más no anhelo.


La versión es de Otto de Greiff, en A media voz.

Jazz

Jazz

Hoy ha sido un día primaveral en todos los sentidos. Las hormonas aumentando revoluciones, el sol caldeando el espíritu, la ciudad despertando poco a poco al fin de semana. Inesperadamente, he acabado la noche en un local de jazz que no conocía. A decir verdad, era la primera vez que entraba en uno. Una gran sala repleta de mesas, un escenario con cuatro músicos con cara de felicidad absoluta, público concentrado, con el gozo llameando en la mirada. Imagino la proverbial nube de humo que acompañaría a la música si hubiera más gente. Aplausos, alguna ocasional voz clamando "de puta madre" sin desentonar del todo con los sentidos "yeah" de una mujer, los músicos invitan al escenario al "maestro" (un hombre mayor, con un aire extraño que me recuerda a las películas de David Lynch). El Maestro se hace de rogar un poco pero sube directo al escenario y resulta ser un teclista genial. De nuevo, orgía de sonido en la que cada instante es un regalo para el alma, los sentidos suspendidos en el baile de la música improvisada.

Y el mejor, el trompetista. Era él quien se llevaba los aplausos y alabanzas del público y de sus compañeros. Veinticuatro años. Increíble cómo toca el tío. Amigo mío desde la infancia y me lo encuentro de casualidad, después de algunos años sin mucha relación, en una noche casi primaveral a finales del invierno, arrancando frases apasionadas a la trompeta como un auténtico virtuoso en un local de jazz rendido a su arte.

Deliciosa experiencia. Había oído algo de jazz en discos, pero no tiene absolutamente nada que ver con el directo. Se crea una atmósfera, un mundo aparte cuyo centro es el laboratorio musical del escenario. Como me ha dicho mi amigo el trompetista, "en la improvisación se trata de que, una vez controlas la técnica, eres capaz de responder con naturalidad de la mejor forma posible a lo que la música pide de ti en ese momento". Como en todo, la técnica es como el canal para que el agua del Espíritu (o de las Musas, que en el fondo es lo mismo) circule con fluidez. También me ha dicho: "Si escuchas a los grandes, terminas tocando como los grandes". Es decir, la vibración o resonancia entre los seres humanos, que actúa en todo arte y disciplina. El Misterio se manifiesta sabiamente a través de múltiples, indefinidos medios. "Hasta el canto y el baile son la voz del dharma", dijo Hakuin.

Primaveral.

El Grito (2)

El Grito (2)

¡AAAAAAAH!

El Grito (1)

El Grito (1)

El Grito , Edvard Munch.
 
Munch describió así la experiencia de la que nació esta obra:
 
"Caminaba yo con dos amigos por la carretera, entonces se puso el sol; de repente, el cielo se volvió rojo como la sangre. Me detuve, me apoyé en la barra, indeciblemente cansado. Lenguas de fuego y sangre se extendían sobre el fiordo negro azulado. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba atrás temblando de miedo, y sentí el grito enorme, infinito, de la naturaleza."
 
 
[Silencio]

Carga negativa

Carga negativa

Algunos discos o canciones que uno escucha durante malas épocas adquieren un sabor específico a raíz de nuestras experiencias. En escuchas posteriores, traen con ellos la melancolía. "Me trae malos recuerdos."

Sólo con el corazón limpio es posible volver a escuchar aquella canción como si fuera la primera vez. Es como una reconciliación con la belleza. Cuántas cosas cargamos con nuestra oscuridad sin poder disfrutarlas de verdad en su realidad íntima, desnuda de asociaciones mentales. Pero eso también es el hombre.

Martes saboreado

Martes saboreado

Martes soleado. Saboreo y luego reflexiono. En dos partes.

[I]
La mañana es fría, pero en unas horas el sol luce como hacía muchos días que no lucía. La calle se caldea y Primavera asoma la cabeza. Poco falta para su llegada triunfal. Nosotros, mortales, despertamos un poco más en cada fugaz aparición esplendorosa del sol a medida que el invierno se retira. El eterno retorno de la Naturaleza nos inflama el corazón y alegra nuestro ánimo como el calor derrite el hielo. Y, sin embargo, el hielo también es agua, y siempre brilla el sol aunque el día sea gris y ominoso.

Del Zazen Wasan (Canto en alabanza del Zazen), compuesto por el maestro zen Hakuin Zenji (1686-1769):

Todo cuanto existe es por naturaleza vida del ser superior,
del mismo modo que hielo por naturaleza es agua.
Separado del agua no hay hielo,
separado de lo que existe no hay vida del ser superior.


[II]
Los seres humanos conocemos mediante el discernimiento. Eso lleva a distinguir entre lo que nos gusta y lo que no nos gusta, lo bueno y lo malo. Es una herramienta necesaria que sin embargo nos limita a una vida siempre vista a través de un velo. ¿Por qué ponemos tanta energía en separar, seleccionar, diferenciar, diseccionar la realidad una en lugar de saborearla en su esencia de cada lugar y cada instante presente?

Y, sin embargo, el sol brilla alto y el corazón late con más fuerza. Sed de vida. Carpe diem. Saludamos a la Primavera y aclamamos al Sol Hiperión.